Navidad en un corazón roto

admindiciembre 14, 20214min240
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En primer lugar deseo pedir disculpas por mi ausencia estas últimas semanas, procuraré volver a ser puntual en mis publicaciones aunque no puedo asegurar que lo vaya a ser por un tiempo.

Estamos en la 3ª semana de Adviento y estás a por uvas, cada domingo en la misa te pilla por sorpresa el encendido de una nueva vela de la corona de Adviento y te reprendes a ti mismo por estar tan agobiado con tus problemas y tus cosas que no te acuerdas de que dentro de pocos días será el cumpleaños de Cristo, Nochebuena, Navidad.

No pasa nada, no te agobies, no te culpes ni te avergüences, Dios es infinitamente más grande que todos lo preparativos espirituales de todas las personas buenas que quieren recibirle como es debido.

Él ya sabe lo que te pasa, Él ya cuenta con que estás desbordado, Él ya sabe cuánto le amas, cuánto deseas preparar en tu corazón un lugar cálido y acogedor para que nazca allí Jesús. Él ya sabe todo eso, déjate de agobios y culpas.

Además, si te paras a pensar un poco te darás cuenta de que estás viviendo un Adviento muy parecido al de María y José. Sí, sí, no me mires así, sólo párate y mírate.

Puede que tu vida haya dado un vuelco en los últimos tiempos, que te haya pasado algo totalmente imprevisto y se te haya puesto la vida patas arriba.

Puede que hayas tenido que cambiar de lugar de residencia llevándote tus cosas a cuestas, llevándote a tu familia contigo o a parte de ella mientras te estableces de nuevo.

Puede que estos cambios te hayan quitado el sueño, o la salud, o que hayas perdido peso por las preocupaciones.

Puede que hayas buscado aliento y apoyo entre tus familiares y amigos en estas circunstancias y no lo hayas encontrado en todas las personas en las que habías pensado encontrarlo, pero puede que sí lo hayas recibido de otras personas con las que no habías contado.

No sé a ti, pero a mí me parece que estas cosas que he enumerado se asemejan un poco a lo que vivieron José y María desde que supieron que debían ir a Belén a empadronarse hasta que nació Jesús.

A mí me consolaría sentirme cerca de ellos en estas vivencias, qué quieres que te diga, mejor cerca de la Sagrada Familia en las malas que lejos en las buenas.

En cualquier caso no te desanimes, Jesús está a punto de nacer en el corazón de todas las personas de bien del mundo, en el tuyo también. Y Él viene a sanar los corazones afligidos, no lo olvides.

Feliz Navidad.

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