Gionti y Galaverni, sacerdotes y astrofísicos: ciencia y fe no se oponen, «sus planos no se cruzan»

adminjulio 18, 202214min320
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El 30 de abril de 2022 la agencia ANSA titulaba: «Investigadores del Observatorio Vaticano [la Specola] publican un nuevo estudio sobre el Big Bang e indican una nueva técnica para comprender cómo se comportó la gravedad en los primeros instantes del universo«. El articulista concluía observando que el estudio, publicado en Physical Review, de los dos científicos, el padre Gabriele Gionti y don Matteo Galaverni, podría llevar a «una revolución sobre nuestra comprensión sobre los comienzos del Universo».

Francesco Agnoli ha entrevistado a los dos protagonistas de este nuevo descubrimiento en el mensual italiano de apologética Il Timone. Son conscientes de que, como ha declarado el premio Nobel de Física Giorgio Parisi, la «ciencia tiene respuesta al mundo en el mundo, pero no explica el porqué del mundo«.

-Dos científicos con «sotana»: ¿cómo concuerdan el amor por la ciencia experimental y la fe en Dios?

-Podemos decir que, de cierta manera, estamos siguiendo las huellas de muchos otros científicos religiosos y sacerdotes. Piense, por ejemplo, en el siglo pasado, en el sacerdote belga George Lemaître, que trabajó sobre las ideas de Einstein y que fue el primero en proponer la teoría que hoy conocemos como «teoría del Big Bang«. Sus ideas fueron después confirmadas por las observaciones del astrónomo estadounidense Edwin Hubble, que confirmó una ley que vincula la velocidad de recesión de las galaxias con su distancia. De hecho, se llama «ley de Hubble-Lemaître».

»Nosotros seguimos la posición de monseñor George Lemaître, que consideraba que la religión y la ciencia eran dos planos paralelos que no se cruzan. En una famosa entrevista declaró: «Había dos caminos para llegar a la verdad. Decidí seguir ambos. Nada en mi trabajo, nada de lo que he aprendido en los estudios de ciencia o religión ha cambiado mi opinión. No tengo conflictos que tenga que reconciliar. La ciencia no ha cambiado mi fe en la religión y la religión nunca ha obstaculizado las conclusiones obtenidas por los métodos científicos» (New York Times Magazine, 19 de febrero de 1933).

El jesuita Gabriele Gionti (izquierda), doctor en Física Teórica Gravitacional, y el sacerdote diocesano Matteo Galaverni, doctor en Astrofísica.

El jesuita Gabriele Gionti (izquierda), doctor en Física Teórica Gravitacional, y el sacerdote Matteo Galaverni, doctor en Astrofísica, trabajan conjuntamente en el Observatorio Vaticano.

»La religión y la ciencia son independientes la una de la otra y, por tanto, no están en oposición, como se suele pensar. La teología y la ciencia son dos disciplinas con dos métodos y argumentos de investigación diferentes y separados. Una persona puede ser, al mismo tiempo, un buen científico y un buen creyente sin que haya contradicción alguna.

-Sin embargo, en el imaginario colectivo…

-En realidad, el problema surge cuando se pretende que la ciencia tenga una clave de lectura para que comprenda sola toda la realidad. Este es un extremismo que se llama cientificismo. Como personas de fe, creemos que el universo fue creado por el Amor del Dios de Jesús de Nazaret. El estudio del universo y de sus leyes nos habla de este Dios de Amor.

»De hecho, como subrayaba un famoso científico, Stephen Weinberg, el universo aparece armonioso y ordenado y, si no partimos de un supuesto de fe, no se comprende por qué es así. La persona de fe vuelve a descubrir, en esta armonía, la huella del Amor de Dios, por lo que hacer ciencia se convierte casi en un acto de oración. Sin embargo, esta no es, y no puede ser, una prueba de la existencia de Dios, sino una constatación a posteriori.

»La relación entre ciencia y fe se puede entender partiendo del magisterio del santo Papa Juan Pablo II. Sus palabras resultan esclarecedoras cuando afirma, por ejemplo, que «la ciencia puede purificar la religión del error y de la superstición, la religión puede purificar la ciencia de la idolatría y los falsos absolutos. Cada una puede ayudar a la otra a entrar en un mundo más amplio, un mundo en el que ambas puedan prosperar» (Carta al padre George V. Coyne, 1 de junio de 1988). 

-¿Qué significa para ustedes trabajar en el Observatorio Vaticano, el lugar donde, entre otros, trabajó el padre Angelo Secchi, de Reggio Emilia, considerado el fundador de la astrofísica?

-La Specola, con su actividad de observatorio astronómico del Vaticano, se sitúa en continuidad con el observatorio del Colegio romano dirigido por el padre Secchi desde 1850 hasta su muerte, en 1878. En su observatorio, situado sobre la iglesia de San Ignacio, en Roma, este gran científico jesuita sentó las bases de la astrofísica moderna. De hecho, antes de él la astronomía se limitaba solo a registrar y calcular los movimientos de los cuerpos celestes, pero se consideraba que era imposible determinar sus propiedades químico-físicas. Con su revolucionaria clasificación de las estrellas -la primera basada en los espectros de emisión y de absorción-, dio el primer paso hacia el reconocimiento de las composiciones químicas de los cuerpos celestes. La figura de Secchi, con su capacidad de abrir nuevas perspectivas, sigue siendo ciertamente fuente de inspiración en la astronomía, pero no solo.

Un reportaje de la RAI sobre el Observatorio Vaticano con motivo de la publicación del artículo de Gionti y Galaverni, que ofrece una alternativa a las ecuaciones matemáticas utilizadas hasta ahora para describir el comportamiento de la gravedad en los primeros instantes del Universo.

»Para nosotros, hoy en día, trabajar en el Observatorio Vaticano significa tener mucha libertad en la elección de nuestros temas de investigación. En otros lugares, en los ambientes académicos italianos e internacionales, muchas veces la elección de la línea de investigación está dictada por temas de carrera o económicos. Aquí, en la Specola, no tenemos este tipo de presiones.

-¿Pueden explicar con palabras sencillas en qué consiste el descubrimiento que les ha hecho «famosos»?

-Es bien sabido que para describir bien la teoría del Big Bang se necesitaría tener a disposición una teoría de gravedad cuántica. Esta teoría debería ser capaz de combinar la fuerza gravitacional (la gravedad de Einstein, que domina a grandes distancias) con la mecánica cuántica (que estudia los fenómenos físicos a nivel atómico y subatómico).

»Para hacer los cálculos aproximados de gravedad cuántica se utilizan «extensiones» de la teoría de la gravedad de Einstein (teorías efectivas). Para estudiar en detalle las implicaciones de estas nuevas teorías se las suele transformar en otra teoría matemáticamente más sencilla de estudiar. Nuestro trabajo estudia detalladamente las propiedades matemáticas de este tipo de transformaciones. Se trata del primer paso, ahora necesitamos investigar más en esta dirección. Nuestra investigación se incluye dentro de una línea más amplia de investigación que está realizando el Observatorio vaticano en colaboración con otros miembros de la comunidad científica internacional.

-La ciencia experimental ¿es una disciplina que da respuesta o que genera nuevas preguntas?

-Cuanto más se avanza en el estudio del universo, más interrogantes se descubren. Podemos decir que la investigación del universo ayuda a mantener vivas las preguntas fundamentales que cada uno lleva consigo. Este es un don muy valioso que hay que compartir.

»Como nos recuerda el Papa Francisco: «Sólo una pequeñísima parte de la población mundial tiene acceso a tales conocimientos, que abren el corazón y la mente a los grandes interrogantes que la humanidad desde siempre se plantea: ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? ¿Qué sentido tiene este universo de cientos de miles de millones de galaxias?… La búsqueda de respuestas a estos interrogantes nos predispone al encuentro con el Creador, Padre bueno, porque ‘en Él vivimos, nos movemos y existimos’ (Hch 17,28)» (26 de junio de 2014).

»Tal vez podemos decir que, en un cierto sentido, este aspecto de investigación continua acomuna la ciencia a la fe: «Tú, Trinidad eterna, eres como un mar profundo en el que más busco y más encuentro, y cuando más encuentro, más crece en mí la sed de buscarte» (Santa Catalina de SienaDialogo de la Divina Providencia). 

-Para Pascal, pero también para Newton, Einstein y muchos otros, el último paso de la razón es reconocer sus límites, también en el campo natural. Siglos después ¿sigue siendo así?

-Personalmente creemos que la ciencia, si se realiza honestamente, reconoce que no puede explicar el mundo en el que vivimos solo con su método inductivo-experimental. Existen dimensiones de la realidad que la ciencia no toca y sobre los que no puede decir nada.

Traducido por Verbum Caro.

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