Cañizares llama a «actuar» ante «un proyecto que se pretende imponer»: «No podemos cerrar los ojos»

adminagosto 12, 20225min250
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En su última carta pública, el cardenal y arzobispo de Valencia Antonio Cañizares ha llamado a la «lucidez» y «atención» ante «lo que nos llega», expresando «con franqueza» algunos de los rasgos que conforman el que considera que es «un proyecto que se pretende imponer«.

El documento, escrito bajo la convicción de que «la fe no es únicamente para vivirla en el interior de la conciencia y en la esfera privada», ha llamado a los fieles a «actuar de manera proactiva» ante multitud de aspectos que conforman lo que parece una crisis global.

El «proyecto», explica, «conlleva aparejada una crisis del hombre, de valores y principios morales y de debilitamiento de instituciones tan básicas y fundamentales como la familia, la escuela, la universidad, los medios de comunicación o la misma Iglesia».

Esta «crisis de valores, de ser y de humanidad» se da «cuando la ficción y la especulación se convierten en características intrínsecas del dinero, cuando se sitúa por encima de todo el dinero, cuando no cesan o se acrecientan los casos de corrupción, cuando prima el tener por encima del ser y nunca parece que se tiene en cuenta todos los ámbitos de tu vida lo suficiente».

A lo largo del documento, el cardenal prosigue denunciando algunos de los componentes fundamentales de «la hora crucial que vivimos», como son «que la familia se ha cuarteado por las rupturas familiares y los divorcios«, la amenaza «al derecho a -y la defensa de- la vida no nacida o en fases delicadas»; la pérdida del sentido de la eternidad y de Dios o que la inmigración no constituya «una expresión de generosidad europea sino más bien de egoísmo».

Es entonces, prosigue, cuando  «volvemos a encontrarnos de bruces ante una auténtica crisis de valores y la caída en el relativismo. Todo esto favorece el proyecto al que me he referido en este artículo y ante todo ello no podemos cerrar los ojos: hemos de actuar defendiendo lo auténticamente humano».

Antes de concluir, Cañizares subrayó que aunque las soluciones técnicas, económicas y financieras son «necesarias e imprescindibles», los «auténticos problemas y males residen en comportamientos individuales».

Entre ellos, destaca «la falta de convicción, la debilidad de los valores propios o la cobardía y el miedo a un ambiente diferente, aparentemente dominante». Síntomas, explica, que «constituyen enfermedades y males» y que, además «tienen una enorme capacidad de contagio«: «La cobardía, el relativismo, el miedo al qué dirán, lo políticamente correcto, se contagian con enorme facilidad entre nosotros mismos».

El cardenal considera que la crisis «de valores» es hoy por hoy de mayor gravedad que la económica y financiera -que augura larga y difícil de atajar- y concluye denunciando que con ella «se pierde el sentido de la vida y con él la esperanza y la capacidad de afrontar las dificultades, no hay razones últimas para esperar, no hay esfuerzo ni capacidad de sacrificio para superar problemas».

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