Sola, con 15 años, se quedó embarazada… y llegó Red Madre: «En cuanto di a luz, fue todo alegría»

adminseptiembre 5, 20224min100
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Con 15 años, Lucía María quedó embarazada. Estaba prácticamente sola, sin ayuda y sin el apoyo de su familia. Temerosa de darles la noticia, se limitó a contárselo a sus amigas. Algunas le recomendaban que siguiese adelante, otras que de hacerlo, se arrepentiría, relata Ecclesia.

Desesperada, Lucía conoció a Paloma, coordinadora de Red Madre en Albacete. Al contarle su caso, la provida se puso a su disposición de inmediato, la acompañó durante todo el embarazo, a las revisiones médicas… y lo más difícil: a contárselo a su familia.

Lucía destaca que realmente era ese ayuda la que necesitaba «para poder seguir adelante, porque realmente no encontraba un apoyo firme».

Con el tiempo, explica, «mi familia se fue haciendo poco a poco a la idea y en cuanto di a luz al bebé y lo conocieron fue todo alegría y un cambio absoluto».

Seguir adelante con su embarazo no solo le trajo «alegría». También aprendió a «ser consecuente con lo que haces». «Por hacer las cosas mal, un inocente, y mucho menos mi hijo, no iba a pagar por mis errores».

Hoy, han pasado siete años, ella tiene 22, tres hijos y devuelve la ayuda que recibió a otras mujeres y jóvenes en su situación.

Cuenta que todo comenzó en el instituto, cuando «una compañera estaba pasando por lo mismo» y Lucía le tendió la mano. «Luego es verdad que desde la asociación [Red Madre] se encargan de promoverlo todo, de ponerse en contacto con ellas y de ayudarlas tanto moralmente, que es la cosa más importante, como también a nivel de provisiones, si las chicas necesitan pañales, ropa…”, explica.

Por su trayectoria vital, Lucía valora la nueva Ley del Aborto como «una auténtica lástima»: «Creo que la gente habla desde la ignorancia o creyendo que [el aborto] les va a dar más libertad y es todo lo contrario. Si supiéramos y tuviéramos el convencimiento real de que la vida empieza en el momento de la concepción, no habría ninguna duda ni habría margen de error».

Sobre todo, concluye, «si fuéramos conscientes del auténtico milagro que es dar vida. No tendríamos duda. No es fácil, pero merece la pena, todo lo bueno cuesta. Lo que merece la pena, cuesta».   

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