Muere Isabel II, una reina que, cada Navidad, por TV, hablaba de Jesús a millones

adminseptiembre 8, 202224min200
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Ha muerto este jueves con 96 años, en su residencia de Balmoral, Isabel II, la Reina de Inglaterra, que llevaba más de 70 sirviendo como jefa del Estado británico y la Commonwealth.

Cada Navidad, las televisiones de lengua inglesa de muchos países de la Commonwealth conectaban con su mensaje televisado, en el que a menudo ella hablaba de Jesucristo y de su fe cristiana, en contraste con otros reyes que no hacen tal cosa ni en Navidad ni en otras fiestas.

Automáticamente, su hijo Carlos, de 73 años, pasa a convertirse en el rey Carlos III de Inglaterra. Quien repase la historia de los Carlos anteriores no se aburrirá: a Carlos I le cortaron la cabeza en la revolución de 1649. Carlos II volvió del exilio y se hizo católico en su lecho de muerte en 1685 (antipuritano en varios niveles, dejó 14 hijos ilegítimos a los que reconoció).

Coronación de la joven Isabel II en 1953, con arzobispos y prelados anglicanos

Coronación de la joven Isabel II en 1953, con arzobispos y prelados anglicanos.

Los obispos ingleses destacan la fe de sus mensajes públicos

Los británicos católicos son aproximadamente un 8% de la población, cifra que se mantiene bastante estable desde 2002. Su portavoz es el cardenal arzobispo de Westminster, Vincent Nichols, que preside la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales. “Estamos desolados por la muerte de Su Majestad la Reina. Incluso en el dolor, compartido con tantos en todo el mundo, me llena un inmenso sentimiento de gratitud por el regalo al mundo que ha sido la vida de Isabel II. Rogamos por el descanso de su alma”, ha asegura Nichols en un comunicado.

Nichols destaca con «admiración» cómo la reina cumplió su declaración de 1947: «Toda mi vida, ya sea larga o corta, la dedicaré a su servicio».

Nichols ha señalado que “la fe cristiana marcó cada día de su vida y actividad”. Ha recordado que “en su mensaje navideño del Milenio, dijo: ‘Para muchos de nosotros, nuestras creencias tienen una importancia fundamental. Para mí, las enseñanzas de Cristo y mi propia responsabilidad personal ante Dios proporcionan un marco en el que trato de llevar mi vida. Yo, como muchos de ustedes, he obtenido un gran consuelo en tiempos difíciles de las palabras y el ejemplo de Cristo’”.

Esta fe, tantas veces y tan elocuentemente proclamada en sus mensajes públicos, ha sido una inspiración para mí», aseguró Nichols, «y estoy seguro que para muchos. La sabiduría, la estabilidad y el servicio que encarnó constantemente, a menudo en circunstancias de extrema dificultad, son un legado brillante y un testimonio de su fe”, asegura el arzobispo católico.

“Nuestra oración es que ahora sea recibida en la presencia misericordiosa de Dios, para reunirse allí con su amado Felipe. Esta es la promesa de nuestra fe y nuestro profundo consuelo”, afirma Nichols. Y añade, “la reina Isabel II seguirá siendo, siempre, una luz brillante en nuestra historia. Que ahora descanse en paz”. Y “oramos por Su Majestad el Rey, mientras asume su nuevo cargo incluso mientras llora a su madre. Dios salve al rey”.

Los obispos escoceses alaban su «liderazgo cristiano»

Los obispos escoceses, que pastorean a unos 700.000 católicos, tienen su propia conferencia episcopal y han difundido un mensaje más breve con declaraciones del obispo Hugh Gilbert, que preside el organismo.

«Es con gran tristeza que sabemos hoy de la muerte de Su Majestad la Reina. Su vida de servicio extraordinario durante un reinado de 70 años queda como un ejemplo de servicio público en nuestro país, en la Commonwealth y en todo el mundo. Su determinación de seguir activa hasta el final de su larga vida ha sido un ejemplo de liderazgo cristiano, que demostró con gran estoicismo y compromiso con el deber y sin duda fue una fuente de estabilidad y continuidad en tiempos de gran cambio. Los obispos católicos de Escocia la recordaremos en nuestras oraciones y rezamos por todos los que se duelen por su pérdida», escribe Gilbert, obispo de Aberdeen, que se hizo católico a los 18 años -venía de familia anglicana- y fue abad benedictino.

Añade que los obispos escoceses ofrecen felicitaciones y oración al Rey Carlos, y que «rezamos por el descanso del alma de su madre la Reina Isabel y por él y su familia al empezar su reinado».

El Papa reconoce su «testimonio inquebrantable de fe en Jesucristo»

El Papa Francisco hizo difundir su telegrama de pésame en el que asegura sus oraciones. «Me uno para rezar por el eterno descanso de la difunta Reina, y para rendir homenaje a su vida de servicio incansable al bien de la Nación y de la Commonwealth, a su ejemplo de devoción al deber, a su testimonio inquebrantable de fe en Jesucristo y a su firme esperanza en sus promesas», enumera el Papa. 

Francisco encomienda el alma de la Reina «a la bondad misericordiosa de nuestro Padre Celestial». También asegura al ahora Carlos III «mis oraciones para que Dios todopoderoso lo sostenga con su gracia infalible al asumir ahora sus altas responsabilidades como rey».

«Sobre usted y todos los que aprecian la memoria de su difunta madre, invoco una abundancia de bendiciones divinas como prenda de consuelo y fortaleza en el Señor», finaliza el texto, usando una frase clásica de las bendiciones papales de protocolo.

La monarca que reinó más años

Isabel II ha muerto con 96 años tras reinar más de 70, siendo la persona que más tiempo ha permanecido en el trono inglés, y la que llevaba más tiempo sirviendo en la actualidad de todos los monarcas. Hace 3 meses el país celebraba su «Jubileo de Platino». La Corte ha anunciado que murió «pacíficamente» en Balmoral. Allí estaban el Rey Carlos y la Reina Consorte (Camilla).

Era jefa de Estado, de las fuerzas armadas, de la Commonwealth y de la Iglesia de Inglaterra. Tenía 4 hijos, 8 nietos y 12 bisnietos.

Todo el mundo reconoce que tenía una fe cristiana sincera y profunda, que le daba fuerzas. Cada domingo acudía a los servicios anglicanos.

Recientemente, por su Jubileo, se dejó filmar en un vídeo divertido con el Osito Paddington.

Protectora de dos iglesias: la anglicana y la presbiteriana de Escocia

En su coronación en 1953 -una ceremonia anglicana llena de pompa, arzobispos y significación religiosa- prometió mantener la Iglesia (anglicana) de Inglaterra. Cada cinco años, cuando los anglicanos celebran su Sínodo, ella acudía a presidir la sesión inaugural. Además, los diáconos y párrocos anglicanos en Inglaterra deben hacer un juramento de fidelidad al soberano.

El juramento en concreto afirmaba que debía «mantener y preservar inviolablemente el estado de la Iglesia de Inglaterra, y la doctrina, culto, disciplina y por lo tanto su gobierno, como ley establecida en Inglaterra».

En la actualidad, hay unos 4 millones de católicos en Inglaterra y Gales, un 8% de la población. Los anglicanos son aproximadamente un 14%. Pero los católicos son más practicantes (un 42% acuden a la iglesia cada mes o más) mientras que sólo un 21% de anglicanos tienen esa asistencia.

En Escocia hizo el juramento de proteger la Iglesia de Escocia (protestante presbiteriana, sin obispos). No ha podido protegerla mucho: la Iglesia de Escocia, que era entonces absolutamente hegemónica, hoy solo atrae a un 27% de la población. Los católicos se mantienen en un 15% desde hace décadas.

En 2014 Nick Clegg propuso ampliar la separación entre la Corona, el Estado y la Iglesia de Inglaterra (que es la «establecida» como oficial del Estado), pero el primer ministro David Cameron enseguida habló en contra. De forma significativa, al día siguiente, la Reina hizo la primera visita de un monarca inglés a un templo sij en Inglaterra (los inmigrantes sijs, originarios de Punjab, en la India, son numerosos en Gran Bretaña).

Isabel II de Inglaterra con San Juan Pablo II en 1982

Isabel II de Inglaterra con San Juan Pablo II en 1982.

Isabel II se reunió con San Juan XXIII, con San Juan Pablo II, con Benedicto XVI -el primer Papa en hacer visita oficial a Gran Bretaña, en 2010- y con el Papa Francisco en 2014. De este encuentro se destacó que ella llegó 14 minutos tarde (bromas sobre puntualidad británica en la impuntual Roma) y que no acudió vestida del negro protocolario, sino de violeta suave. En 1951, siendo princesa, se reunió con Pío XII.

Sus mensajes hablaban de Cristo

En su mensaje navideño de 2014, que duró cinco minutos y medio, dedicó casi un 24% a hablar de Cristo. «Para mí, personalmente, la vida de Jesucristo, Príncipe de la Paz, cuyo nacimiento celebramos hoy, es una inspiración y un punto de anclaje en mi vida. Un verdadero modelo de reconciliación y de perdón. Alargó su mano en gestos de amor, aceptación y sanación. El ejemplo de Cristo me ha enseñado a buscar siempre respetar y valorar todas a todas las personas: de cualquier fe o de ninguna», afirmó. Mientras tanto, la Guardia Real tocaba un villancico en honor del Niño Dios en su jardín: Noche de Paz.

En la Navidad de 2018 insistió en que el mensaje cristiano de “paz en la tierra y buena voluntad” se “necesita más que nunca”. Dijo que las palabras de Jesús “nunca están desfasadas” y que todavía hoy pueden ser “escuchadas por todos”. «A través de los muchos cambios que he visto a lo largo de los años, la fe, la familia y la amistad no solo han sido una constante para mí, sino una fuente de consuelo y tranquilidad personal», añadió ante millones de telespectadores.

También lo hizo en su mensaje navideño de 2021, el último, recordando la muerte de su esposo. En su párrafo final se refiere a Jesucristo: «Jesús, un hombre cuyas enseñanzas han pasado de generación en generación y han sido el fundamento firme de mi fe. Su nacimiento marcó un nuevo inicio. Como dice el villancico: ‘las esperanzas y miedos de todos los años se encuentran en Vos esta noche'».

A veces tenía gestos no solo caritativos, sino directamente evangelizadores. Por ejemplo, en 2013, como publicamos en ReL, la Reina cedió su palco en el Royal Albert Hall para que pudieran asistir invitados especiales a una asamblea de Cursos Alpha de Evangelización con 4.500 personas: los sintecho, los expresidiarios y los beneficiarios de su programa de ayuda.

Toques de catolicismo cercano

De 2008 a 2017, el capellán personal de la Reina fue el sacerdote anglicano Gavin Ashenden, con facilidad para los medios de comunicación, que a menudo era consultado por la BBC para hablar de temas de religión. Pero en 2019 Ashenden se hizo católico (y luego sacerdote católico). En estos días muchos le piden obituarios y comentarios en medios de comunicación.

Una novedad absoluta se dio también en 2019 cuando Isabel II concedió el título de “Comandante de la Orden del Imperio Británico” -por primera vez en la historia del galardón- a un sacerdote católico. Se trataba del padre Fava, el capellán castrense católico más veterano del Ejército británico, formado en los salesianos.

El funeral de la Reina Isabel II

Según la tradición, Isabel II debe recibir un funeral de Estado, un honor que se reserva para reyes, aunque a veces se concede -si el Parlamento lo aprueba- a grandes líderes: el último fue Winston Churchill, fallecido en 1965. El último funeral de Estado para un rey fue para el padre de Isabel, Jorge VI, en 1952.

Tradicionalmente, los miembros de la familia real no podían casarse con nadie que no fuera anglicano. Más específicamente, quien se casara con un católico perdía toda posibilidad de acceder al trono. En la actualidad, la norma es que los miembros de la familia real pueden casarse con católicos siempre que el monarca sea educado en la Iglesia de Inglaterra.

El príncipe Carlos, ahora Carlos III, no ha mostrado especial simpatía por el catolicismo, pero sí ha dedicado esfuerzos y recursos a denunciar la situación de los cristianos perseguidos en todo el mundo, especialmente en países musulmanes, colaborando con entidades católicas, protestantes y ortodoxas. (A veces, con Michael Nazir-Alí, antes arzobispo anglicano de Rochester, de origen paquistaní, pero hoy sacerdote católico).

La segunda Isabel y Felipe II, rival de la primera

En el siglo XVI, Felipe II chocó con Isabel I de Inglaterra por la hegemonía en los mares. Felipe II gobernó un imperio que abarcaba México y las Filipinas, «donde no se ponía el sol», y lo hacía desde El Escorial.

Precisamente, Isabel II sólo visitó España de forma oficial una vez, en octubre de 1988, y visitó el Monasterio del Escorial, en un coche que conducía el propio rey Juan Carlos I, con la Reina Sofía y Felipe de Edimburgo en los asientos traseros.

El entonces prior agustino de El Escorial, fray Gonzalo Díaz, explicó en La Razón: “Al principio se mostró muy reticente a entablar conversación, pero al cabo de un rato estuvo más comunicativa y amable. Cuando entró en la basílica mientras sonaban los cuatro órganos, se quedó parada y me dijo: Padre, éste es un buen lugar para rezar, y yo le contesté que se había construido con esa intención. Es más afectuosa de lo que parece”.

La reina consideró «increíble» El escorial y «muy interesantes» las habitaciones y despachos desde donde Felipe II gobernaba medio mundo. A la reina le gustaron las obras de El Greco, como “La adoración del nombre de Jesús”, “San Pedro” o “El martirio de San Maurcio”, y la magnífica biblioteca laurentina, con sus códices de Alfonso X El Sabio. Años después, en 2017, Felipe VI y Letizia visitarían Reino Unido y le regalarían un libro de oración que utilizaba Felipe II en sus aposentos personales y en capilla del Monasterio. Quizá ella lo había visto años antes en El Escorial. Quizá lo usó para rezar.

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