Las familias hablan: doce consejos para que el noviazgo termine siendo «un bello matrimonio»

adminseptiembre 15, 202217min140
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¿Es la pureza en el noviazgo una simple norma de buena conducta o esconde uno de los caminos a la felicidad en el matrimonio? ¿Qué beneficios tiene en el noviazgo? ¿Hay alguna receta mágica para que este tenga un final feliz? ¿Cómo saber que estás en uno de esos «noviazgos tóxicos«? Estas y otras preguntas son una constante en la historia y, aunque no existe una única respuesta, no son pocas las reflexiones que el sentido común -y con él, la propia Iglesia- ofrecen a novios y familias.

Es el objetivo que ha llevado a Civitas Orationis -una agrupación católica dedicada a la «formación de formadores» con sede en Colombia, Armenia y Colombia- a dedicar una de sus Noches de panel a la tertulia con dos familias en torno a las claves para tener una familia de éxito.

Se trata de dos matrimonios corrientes, miembros de la agrupación: Carlos Arcilia y Nora Pamplona y Carolina Ruiz y Andrés Palacio, los cuatro formados en el Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de Navarra (España).  

A lo largo de la última tertulia, titulada Más respeto en el noviazgo, más amor en el matrimonio, los ponentes desgranaron doce consejos de su formación académica y experiencia familiar para que el noviazgo siente las bases de un buen matrimonio:

1º Un noviazgo casto permitirá conocer mejor a tu pareja

Para Arcilia, el noviazgo es el momento en que se comienza a vivir la virtud del amor y es precisamente la falta de pureza -entendida como «el respeto hacia los cuerpos el control del instinto sexual y su orientación al servicio del amor»- la que «nubla esta virtud» y con ella, «el conocimiento de la otra persona«. De este modo, añade, «no podremos tener una decisión clara de cara al matrimonio y cometeremos errores. El noviazgo es una escuela donde se aprende a amar y si vamos a esta escuela a aprender otra cosa, no podremos cumplir la misión del matrimonio».

2º La virtud de la pureza nace de la fe

Pero, ¿cómo alcanzar esta virtud de la pureza? Para Carolina Ruiz, «hay que empezar por tener a Dios en el corazón«, ya que esta «empieza por la fe y un amor a Dios,  que es  quien nos concede la gracia para vivir el noviazgo con esta virtud».

Para hacerlo, Ruiz invita a que los novios «trabajen en equipo» y cuiden del otro a través de varios ejemplos: «Si la otra persona va a ojear una revista, [procurad] que esta le ayude en su crecimiento y lucha espiritual y no que lleve a que sus pensamientos se desvirtúen».

Del mismo modo, invita a cuidar «las conversaciones con los compañeros del trabajo y amigos, con las cadenas y mensajes de WhatsApp o incluso de las redes sociales: la pureza es una virtud integral que nos implica darnos por todo a Dios y la otra persona para conocer el ser tan maravilloso que hay detrás del cuerpo», explica.

3º Una virtud que permite valorar al otro

Andrés Palacio destaca que solo viendo a su novia y actual esposa, Carolina, a la luz de la pureza, pudo «razonar a lo que se iba a enfrentar» en el matrimonio, consciente de que «el noviazgo no era un juego, sino la antesala» a la formación de la familia y del respeto que se debían mutuamente: «Tuve una mayor claridad sobre lo que era mi novia como ser humano, sin cosificarla ni pensando en lo carnal, sino en su integridad».

Novios abrazados.

La sencillez, la castidad y compartir la fe y momentos de oración en el noviazgo son factores clave para vivir un matrimonio feliz y para siempre. 

4º Poner el foco en la salvación de ambos

En este sentido, su esposa Carolina menciona que «si en el noviazgo se pone la atención donde no se debe, es más fácil idealizar a la otra persona, su físico, sus detalles y que cuando llegue el matrimonio con sus rutinas, los hijos y las dificultades, se derrumbe todo lo que he idealizado de esa persona y lo que pensaba que era».

Por eso, añade, es tan importante poner la atención donde se debe desde el noviazgo, «que al final es en el alma y en la salvación tuya y en la del otro. Y eso solo se consigue por medio de una vida con Dios y en virtud. Por eso es buen inicio empezar a vivir desde el noviazgo con esta virtud».

5º La formación intelectual, «siempre ganadora» contra las pasiones

El marido de Carolina, Andrés, destaca la importancia de la formación y las lecturas, pues «si tienes una inteligencia estructurada, entenderás muchas cosas sobre el respeto hacia el otro. La inteligencia y voluntad te ayudará a entender que somos racionales, que somos mucho más que netamente carnales y que con Dios tenemos la fuerza para contenernos». Pero para ello, explica, es importante que confluya en el día a día «la formación integral que brinda la Iglesia a través del catecismo y multitud de espacios formativos«. La formación no solo es «la clave», sino que en este sentido, «es siempre ganadora».

6º El tiempo de calidad no solo es para los matrimonios

Nora Pamplona dirige otro consejo a los novios que quieren casarse: «Pasad tiempo de calidad«. Y es que «no se trata de que sean muchos años de noviazgo, sino de que el tiempo que vayamos a ser novios sea de calidad, en el conocimiento del otro y en el compartir«. No hacerlo, explica, podría suponer que aún saliendo ocho años no sea suficiente para evitar el fracaso matrimonial precisamente por no haberse conocido.  

7º Saber que «el sacrificio» es el día a día del matrimonio

En este sentido, Pamplona añade que antes de casarse hay que estudiar cómo funciona y en qué consiste el matrimonio: «Hay que saber que a un matrimonio voy a hacer feliz a otra persona. Si como novios no sabemos eso, el matrimonio empezará mal. Tengo que saber que voy a sacrificarme por el otro, a hacerle feliz y que vendrán hijos, lo que implicará mucho más sacrificio en el día a día».

8º No alterar  el orden natural del amor: Dios, lo primero 

Uno de los últimos aspectos abordados por las familias es que el amor debe ser ordenado. Y es que, «cuando alteramos el orden natural de las cosas» es una señal de un «noviazgo tóxico», según Carolina. «Si endiosamos a la pareja, tenemos apegos desordenados y le ponemos en primer lugar, podemos estar engañados o pensar que somos buenos novios porque para mí lo primero es el otro», explica. Un planteamiento que «te llevará por el mal camino: lo primero tiene que ser Dios, que es la fuente del amor, y es clave no alterar este orden natural».

9º No normalicéis los vicios del noviazgo: ayudaos a crecer

Carlos Arcilia observa que otro de los rasgos de los noviazgos tóxicos sucede cuando uno de los dos, o ambos, saben que tienen cosas que mejorar y no se ocupan en cambiarlas.  «Si una persona no quiere luchar o esforzarse por cambiar ya sabes que es algo tóxico, porque Dios nos llama a cambiar y mejorar siempre y la persona con la que compartiremos nuestro proyecto debe ser un bastón que nos ayude a crecer en virtud, a mejorar», explica.

Un consejo al que Carolina aporta el peligro de «normalizar esos vicios». «El pecado a veces se vuelve costumbre  y nos acostumbramos a las relaciones que nos rodean, que son sin Dios. Pero el hecho de que todo el mundo haga algo no quiere decir que esté bien», añade.

10º Compartir la fe como «mismo horizonte y dirección»

Por último, Arcilia expresa que este es el mejor contraste y antídoto contra el noviazgo tóxico:  «Cuando la otra persona no comparte la misma fe ni se mira en el mismo horizonte, que es Dios. Si uno tiene un camino y el otro no quiere luchar en ese camino hacia Dios, llegará el momento en que la relación se romperá, porque en el matrimonio solo se puede mirar en la misma dirección», añade.

Y es que, «si los dos están centrados en respetar a Dios, se van a respetar a ellos mismos, también en el matrimonio», comenta Nora. Por eso, «Dios es garantía de felicidad en el noviazgo y matrimonio, porque es a Él a quien amamos y rendimos cuentas», concluye.

11º Discutir por amor a un hijo de Dios, no por odio entre novios

Nora también se refiere a las discusiones. Según ella, discutir no tiene por qué ser indicativo de una relación tóxica, pues «lo importante no es tanto discutir, sino el cómo hacerlo». 

Y es que «una cosa es discutir y otra faltar el respeto. Si yo en el otro veo un hijo del Dios que amo y una persona a la que amo, sé cómo le voy a hablar y que lo que corrija será por el bien de su alma, por amor a él«. Lo importante, subraya, «es decir las cosas para el bien de la relación, paraque el amor entre los dos crezca». 

¿Hasta qué punto llegar? Lo importante es «no dañar la dignidad de la persona y que, si uno discute, sea para identificar esos vicios o defectos que se tienen. Si a mi novio le incomoda algo de mí, no debo hacer la vista gorda, sino cambiar y mejorar». Algo para lo que considera de mucha ayuda la dirección espiritual. 

12º En el gasto, sencillez y en la entrega, derroche 

Arcilia concluye mostrando la importancia de la sencillez desde el noviazgo para lograr un buen matrimonio. Especialmente cuando las costumbres entre novios pasa por gastar cada vez más. «Se confunde la virtud de la generosidad: Dios nos llama a ser generosos en tiempo, en amor, en darnos, en sacrificarnos. En cuanto al consumismo, es importante ser sencillos, pues la sencillez es inversamente proporcional al éxito en el matrimonio. Si vives las cosas con sencillez desde el noviazgo, tu matrimonio tendrá mucho asegurado«, concluye.

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