El Papa recibe a los premostratenses, orden que fundó San Norberto hace 900 años, hoy en 20 países

adminseptiembre 22, 20227min80
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El Papa Francisco ha recibido este jueves una delegación de religiosos premostratenses, orden que está celebrando su 9º Centenario.

El encuentro le sirvió para hablar de la tensión entre fundar en un entorno muy concreto y perseverar con los años y siglos enraizándose en nuevos entornos.

San Norberto de Xanten (ca. 1080-1134) se fue a vivir a una zona desértica como ermitaño, aunque convencido de que también los ermitaños debían vivir cierto nivel de comunidad y reunirse entre ellos. En poco tiempo acudieron a él decenas de personas que querían seguir su dirección espiritual y se quedaban a vivir con él. En la Navidad de 1121 todos adoptaron una regla para la vida conjunta, la regla de San Agustín. Más adelante, Norberto sería obispo encargado de evangelizar en remotas fronteras del Imperio Germánico.

Así nacía, hace 900 años, en la abadía de en la abadía de Prémontré (Francia), la Orden Premostratense (web premontre.org). En apenas 30 años ya contaban con más de cien monasterios. Hoy está presente en más de 20 países -entre ellos España, Chile y Perú-, con más de 1200 miembros, de los que unos 900 son sacerdotes.

A esta orden pertenecieron, entre otras personalidades, el beato Hugo de Fosses (hizo sus estatutos definitivos en el siglo XII), San Gilberto de Arvernia (abad, pero antes esposo de santa Petronila y padres de santa Poncia, abadesas del siglo XII), San Adrián Janssen de Hilvarenbeek (párroco martirizado por piratas holandeses en el s.XVI), el escritor barroco Sebastian Sailer (el primero en hacer obra literaria culta en lengua suaba) y el monje científico Johann Zahn (1631-1707), un pionero de la óptica.

En España llegaron a tener 50 comunidades, pero fueron expulsados por la desamortización de Mendizábal en el s.XIX, excepto dos conventos de religiosas norbertinas. Las norbertinas de Toro siguen activas, y en 2019 unos premostratenses chilenos llegaron a Villoria a refundar una comunidad después de 200 años sin monjes varones en el país.

Premostratenses con el Papa Francisco en el Noveno Centenario de la Orden

Premostratenses con el Papa Francisco en el Noveno Centenario de la Orden.

El peligro de que todo muera con el fundador

En su discurso a los premostratenses, el Papa comentó que «en la historia de las órdenes religiosas destaca a menudo una cierta tensión entre el fundador y su fundación. Y esto es bueno, porque cuando no hay tensión, el fundador se lleva todo y el instituto muere con el fundador. La tensión hace crecer la comunidad, la orden religiosa. San Norberto, por ejemplo, fue misionero, predicador itinerante y, como arzobispo de Magdeburgo, planeó la evangelización de las fronteras del entonces imperio germánico. Uno entonces se pregunta cómo el carisma misionero de San Norberto podría realizarse en comunidades estables vinculadas a un lugar específico».

El Papa alabó la capacidad de la orden para enraizarse en muchos ambientes: «Esta simbiosis ya nos hace comprender cómo la estabilidad y la misión, la vida en un lugar y la evangelización pueden ir de la mano. La presencia de una comunidad de hermanas o hermanos es como un faro luminoso en el ambiente circundante».

También explicó el Papa que «ser una Orden significa aprender unos de otros; significa que las comunidades federadas, en su autonomía, deben cultivar un interés fraternal por todas las demás comunidades. Esta es para vosotros una forma de vivir la catolicidad de la Iglesia. Cada comunidad mantiene su propia identidad, muchas veces determinada por sus orígenes y su historia, por lo que ninguna comunidad puede pretender imponer su identidad a las demás. Se trata más bien de reconocer lo compartido como expresión del carisma común».

Misioneros con el pueblo, y con la eucaristía

El Papa recordó que en la historia muchos premonstratenses han sido pastores, maestros y misioneros. El Pontífice los relacionó con el lema de este Centenario: “Juntos, con Dios, con el pueblo”.

También alabó que la orden cada vez reservara un lugar más especial a la Eucaristía, «tanto en la celebración comunitaria solemne y recogida, como en la adoración silenciosa. Así como Él está presente para nosotros en el Sacramento, así el Señor quiere estar presente a través de nosotros en la vida de aquellos con quienes nos encontramos».

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