«Verificando» once escenas de «El grito silencioso»: son verdad, no una invención de la película

adminseptiembre 22, 202223min80
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Distribuida por European Dreams Factory, este viernes 23 de septiembre se estrena en cines de toda España El grito silencioso, dirigida por Nick Loeb e interpretada en uno de los papeles principales por Jon Voight. Ganador de un Oscar (El regreso) y nominado a tres (Cowboy de medianoche, El tren del infierno, Ali), el padre de Angelina Jolie da muestras de su talento encarnando al juez Warren Burger, presidente del Tribunal Supremo que en 1973, con la sentencia Roe vs Wade, legalizó el aborto en Estados Unidos.

La película cuenta la intrahistoria del caso, tanto en su condición de instrumento de la propaganda abortista, como en su recorrido judicial. En ambos relatos, con la mentira y las presiones como bandera, hasta el punto de sacudir la conciencia de dos de sus protagonistas, el doctor Bernard Nathanson y la demandante (Norma McCorvey bajo el alias ‘Jane Roe’), quienes al cabo de los años se pasaron al campo provida y se convirtieron al catolicismo.

Con la estructura de una apasionante película del género de tribunales y de intriga política, El grito silencioso presenta una imagen fiel de lo sucedido. Hay datos de la historia que los lobbies abortistas no pueden ocultar, aunque les gustaría, porque son indisimulables. Por ejemplo, es notorio que Nathanson pasó de practicar miles de abortos a presentar en 1985 el documental antiabortista más visto de la historia (precisamente titulado El grito silencioso). Y hace años que se sabe que ni ‘Jane Roe’ había sido violada ni llegó a abortar.

Sin embargo, hay otros hechos históricos que un espectador desconocedor del tema podría considerar ficciones introducidas por los guionistas para reafirmar el sentido provida del filme. Pero no es así, y se encarga de demostrarlo todo un fact-check preparado por los propios productores para defender El grito silencioso contra cualquier intento de desacreditar su veracidad histórica.

El grito silencioso‘ llega a España de la mano de European Dreams Factory. Una película que es imprescindible ver para comprender con qué bajos métodos consiguió ser legalizado un crimen tan monstruoso como el aborto.

Éstas son once escenas de El grito silencioso que reflejan la realidad de los acontecimientos.

1. Hubo jueces del Tribunal Supremo que cambiaron el sentido de su voto.

En la primera votación privada sobre el asunto, el 13 de diciembre de 1971, el presidente del Tribunal, Warren Burger (a quien interpreta Jon Voight) votó a favor de mantener las leyes restrictivas del aborto, lo que le situaba en minoría. También su amigo Harry Blackmun, quien a la postre sería el redactor de la sentencia, tenía dudas.

Bob Woodward (uno de los periodistas del caso Watergate) y Scott Armstrong escribieron en 1979 un libro sobre las interioridades del Tribunal Supremo donde afirman que, inicialmente, la legalización del aborto solo contaba con 4 votos de 9.

Otra obra sobre el asunto publicada en 1994 por David J. Garrow, así como los papeles de otro miembro del tribunal, William Douglas, sugieren que Burger empezó maniobrando para mantener las leyes restrictivas del aborto y contaba para ello con el voto de Blackmun.

Lo cierto es que, llegado el momento decisivo, tanto Burger (presidente) como Blackmun (ponente) votaron a favor de la que sería famosa sentencia Roe vs Wade.

2. El juez William Douglas amenazó con hacer públicas las disensiones internas.

Douglas, un magistrado que había sido nombrado por Franklin D. Roosevelt en 1939, era un firme partidario de anular las leyes restrictivas del aborto. Estaba muy irritado contra Burger porque éste había encargado a Blackmun la ponencia, y no a él, como sugería la tradición del Tribunal por ser el juez más veterano alineado con la mayoría. Tampoco estaba de acuerdo con Burger en posponer la decisión final hasta que el Tribunal contase con nueve jueces, dado que las primeras audiencias habían tenido lugar solo con siete (Richard Nixon cubriría al poco tiempo las dos vacantes, que repartieron su voto a favor y en contra).

Douglas redactó un memorándum exponiendo sus discrepancias y amenazó con filtrarlo. Fue otro de los jueces proabortistas, William Brennan, quien le disuadió de hacerlo para no trasladar a la opinión pública los enfrentamientos internos del tribunal. Sin embargo, el 4 de julio de 1972 el Washington Post dio a conocer estas disensiones, al parecer filtradas por otro juez que votó a favor de Roe, el juez Potter Stewart, también muy crítico con Burger.

3. Familiares de jueces del Tribunal Supremo colaboraban con Planned Parenthood en la época en la que se debatió la sentencia.

Según Sarah Weddington, abogada de ‘Jane Roe’, en uno de sus libros sobre el caso, la esposa del juez Potter Stewart trabajaba como voluntaria en Planned Parenthood: «Confiábamos en que eso fuese un buen presagio«, escribe.

Por su parte, Sally Blackmun, hija del ponente de la sentencia, contó años después que su padre consultó a su familia sobre el caso. Ella apoyaba la legalización del aborto y así se lo expresó al juez, aunque nunca supieron su opinión hasta que se hizo pública la sentencia. En el año 2000, Sally se incorporó al equipo de Planned Parenthood en Greater Orlando para recaudar 3 millones de dólares con los que poner en marcha un abortorio en Florida. Una compañera suya en la tarea, Rita Lowndes, afirmó en 2004 que Sally quería así «honrar el legado de su padre», fallecido en 1999.

4. Margaret Sanger, fundadora de Planned Parenthood, participó en un acto del Ku Klux Klan e hizo afirmaciones racistas.

Este hecho está explícitamente reconocido por Planned Parenthood en un folleto de octubre de 2016. Lo justifican así: «Es cierto que Margaret Sanger habló sobre control de la natalidad a una rama auxiliar femenina del Ku Klux Klan en Silver Lake (Nueva Jersey) en 1926. La pasión de Sanger por difundir un control generalizado de la natalidad la llevó a dirigirse a cualquier grupo interesado en aprender cómo planificar su reproducción».

Mucho no debía convencerles esta explicación, porque en 2020 retiraron el nombre de Margaret Sanger de su abortorio en Manhattan. La propia responsable del centro, Karen Seltzer, admitió que su «legado racista» estaba «claramente documentado».

5. Hugh Hefner, el fundador de Playboy, recaudó fondos para la campaña de legalización del aborto.

La revista pornográfica más célebre del mundo, fundada en 1953 por Hugh Hefner, se manifestó en 1965 a favor del aborto y él mismo recaudó fondos para apoyar la legalización. La Fundación Playboy siempre ha hecho importantes donaciones a organizaciones abortistas.

Uno de esos eventos para captar fondos tuvo lugar el 20 de octubre de 1979 en la Mansión Playboy de Chicago, donde hizo de anfitriona la propia hija de Hefner, Christie.

6. La feminista Betty Friedan consideraba que el aborto no era una prioridad y miraba con recelo que la campaña proabortista estuviese liderada por hombres.

La primera edición de La mística de la feminidad, el bestseller de la gurú feminista Betty Friedan publicado en 1963, no menciona el aborto. No porque ella no lo defendiera, sino porque consideraba que podría dividir al movimiento feminista, cuyas causas en aquel momento eran la igualdad laboral y educativa.

Ella había creado en 1966 la Organización Nacional de Mujeres (NOW, por sus siglas en inglés) y desde el principio se sintió presionada por los impulsores del aborto, todos ellos hombres. Cuando en 1969 nació la luego poderosísima Liga Nacional de Acción por el Derecho al Aborto (Naral, por sus siglas en inglés), la mayoría de los asistentes al acto fundacional eran hombres y, según lamentaba todavía la propia Friedan en 1989, hablaron de sus intereses. Cuando ella intervino, fue para espetarles que el aborto «no va del derecho de los médicos a hacer dinero sin ir a la cárcel«.

7. El doctor Nathanson y el activista proaborto Lawrence Lader planificaron una campaña contra la Iglesia católica durante un viaje al Caribe y se inventaron estadísticas sobre el aborto.

Tanto Nathanson como el activista proaborto Lawrence Lader formaban parte de la dirección de Naral, y confirmaron en sendos libros de 1974 y 1979 que durante unas vacaciones de trabajo en la isla de Santa Cruz, en las caribeñas Islas Vírgenes, diseñaron una estrategia proabortista basada en promover el anticatolicismo.

Dado que la Iglesia se había pronunciado contra el aborto, se trataba de «utilizar el anticatolicismo como un instrumento político y para manipular a los propios católicos, enfrentándolos unos con otros… Cuanto más vigorosamente se oponía la Iglesia, con más fuerza recurrían los medios de comunicación progresistas y el establishment político del Noreste a la línea anticatólica».

Tráiler largo de ‘El grito silencioso’, que se estrena este viernes 23 de septiembre. Los distribuidores cinematográficos insisten siempre en la importancia de ver la película en su primer fin de semana, para que las salas llenas animen a los cines a mantenerla en cartelera hasta el siguiente.

Nathanson también confiesa su manipulación de cifras: «Nos inventamos una encuesta» según la cual el 60% de los estadounidenses apoyaban el aborto. También mintieron sobre el número de abortos ilegales que se hacían en el país, que multiplicaron por diez, de los 98.000 reales al 1.000.000 que citaban. Y elevaron el número de madres que morían en esos abortos ilegales de 250 a 10.000. Los medios afines nunca cuestionaron estas cifras, subraya Nathanson.

8. El doctor Nathanson cambió su posición sobre el aborto antes de su conversión al catolicismo.

El documental El grito silencioso data de 1984, mientras que su conversión al catolicismo no llegó hasta el 8 de diciembre de 1996, cuando fue bautizado en la catedral de San Patricio de Nueva York. No fue la fe lo que le hizo cambiar , sino «ver» por primera vez un aborto. Así lo explicaba él mismo: «El aborto era un procedimiento ciego. El médico no veía lo que estaba haciendo». Pero entonces llegó la exploración ecográfica, y quedó «sacudido hasta los tuétanos». Fue entonces cuando dejó de practicar abortos.

Su conversión al catolicismo tuvo que ver con la causa provida, pero solo porque se interesó por la fe al ver a la gente rezar ante los abortorios: «Empecé a plantearme seriamente la idea de Dios, un Dios que me había conducido por los círculos del infierno solo para mostrarme el camino de la redención y de la misericordia por su gracia. Alguien había muerto por mis pecados y mi maldad dos mil años antes».

9. Norma McCorvey (‘Jane Roe’) fue engañada y utilizada por sus abogadas.

En una entrevista de 1994 en el New York Times, Norma McCorvey cuenta que su abogada Sarah Weddington le ocultó que ella misma había abortado: «Cuando le dije que necesitaba desesperadamente abortar, podía haberme dicho dónde lo había hecho ella. Pero no lo hizo porque para su caso necesitaba que yo estuviese embarazada«. Los cortes en las muñecas de Norma y sus ojos hinchados de llorar hicieron ver a Weddington que era el «chivo expiatorio» que estaba buscando: ella y su otra abogada, Linda Coffey, «necesitaban un caso extremo para que su cliente inspirase lástima«, declaró ‘Jane Roe’ en 1998 ante el Senado.

10. Activistas proaborto pagaron 10.000 dólares para que la serie Maude hiciese un capítulo favorable al aborto.

Uno de los creadores del mito de la superpoblación fue Paul Ehrlich, autor de La explosión demográfica, de cuyas previsiones no se ha cumplido ninguna. El libro se publicó en 1968 y ese mismo año Ehrlich fundó la organización Crecimiento Cero de la Población (ZPG, por sus siglas en inglés).

ZPG fue siempre militantemente proabortista, y en 1972 anunció un premio de 10.000 dólares (63.000 dólares al cambio de hoy) para que una comedia de situación televisiva difundiese el mensaje del control de población.

El ganador fue la serie Maude. Su protagonista, Maude (interpretada por Bea Arthur, posteriormente una de las estrellas de Las chicas de oro), quedaba embarazada y abortaba, con el apoyo de su hija. El episodio, en dos partes, titulado El dilema de Maude, se emitió los días 14 y 21 de noviembre de 1972. Fue tan controvertido, que su redifusión en agosto de 1973 no consiguió un solo anuncio comercial y para la CBS supuso 17.000 cartas de protesta y que un 20% de sus cadenas afiliadas se negasen a emitirlo.

11. Numerosos rabinos y pastores protestantes apoyaron la legalización del aborto.

En 1967 comenzó a funcionar en Nueva York un Servicio de Asesoría Religiosa que remitía a mujeres embarazadas a abortorios ilegales, del que tras Roe vs Wade llegaron a formar parte 1400 pastores protestantes y rabinos judíos en cuarenta estados.

En enero de 1970, uno de esos rabinos, Max Ticktin, fue detenido tras una investigación de ocho meses de la fiscalía del condado de Oakland, en Michigan, que descubrió un entramado internacional al que se remitían casos de aborto. El fiscal Thomas Plunkett dijo que en ese envío de casos estaban implicados «muchos pastores y médicos de todo el país».

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Éstos son los hechos. El grito silencioso recrea las situaciones según los cánones propios del Séptimo Arte, pero no inventa nada. Lo que presenta son acontecimientos realmente sucedidos. Que al lobby abortista le incomode que se sepan es otra cosa.

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