24 años y seminarista gracias a CARF: «Quiero evangelizar Nicaragua sin miedo a la persecución»

adminseptiembre 28, 20229min240
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No son días fáciles para la Iglesia en Nicaragua: a lo largo de las últimas semanas, el Gobierno ha disuelto más de 100 organizaciones -entre ellas, las Hermanas de la Caridad-, cerrado medios de comunicación diocesanos, detenido sacerdotes e incluso retenido obispos. Pero «la confianza en Dios» de los fieles es firme y no renuncian a su fe, ni si quiera los más jóvenes.

Es el caso de Edilson Felipe Potosme, un seminarista de 24 años que realiza sus estudios en el seminario de Bidasoa (Pamplona), convencido de que la formación allí recibida le «ayudará a evangelizar Nicaragua». El es solo uno de los más de 1.600 seminaristas y sacerdotes que pueden recibir y completar la formación necesaria para la labor sacerdotal cada año gracias al Centro Académico Romano de Formación (CARF).

Según relata el portal del Centro, Felipe, seminarista de la diócesis de Managua (Nicaragua), comenzó hace tres años sus estudios de Teología en el Seminario Internacional de Bidasoa en Pamplona, tras finalizar su estancia en el Seminario Mayor de Managua, al que accedió con tan solo 16.

Su historia comienza y se desarrolla en un continente en el que el protestantismo ocupa un protagonismo cada vez mayor en detrimento de la Iglesia católica. Sin embargo, lo que para muchos podría ser considerado una debilidad, para él fue un vigorizante de su fe.

De hecho, desde pequeño asistió a un colegio Bautista que le predispuso a crecer en la fe católica. A ello también contribuía su asistencia a los grupos de Renovación Carismática, gracias a la cual «el Señor comenzó a entrar» en su vida.

Su también fue de vital importancia, y a ella le agradece el haber recibido la fe y mantenido su vocación en un contexto donde no es fácil. En un contexto general, por la secularización y el avance protestante en Hispanoamérica. Y en particular, por la persecución que sufre la Iglesia en su país.

«Los sacerdotes del siglo XXI debemos ser ante todo naturales, ser uno mismo. Es cierto que el protestantismo está muy metido en los países latinoamericanos, pero, en mi opinión, los protestantes no son naturales, intentan convencer a la gente que se una a sus confesiones, pero a cambio de alguna curación, sanación, con el fin de conseguir más adeptos», sostiene Felipe.

Puedes ayudar a CARF a continuar su labor manteniendo a la Iglesia en este enlace

Desde la distancia, en el seminario de Bidasoa, a miles de kilómetros, se acuerda de su madre y agradece todo lo recibido de ella cada día. Así la felicitó el pasado mes de agosto: «Muchas felicidades a mi madre en este día de su cumpleaños. Espero que lo pueda pasar muy bien junto a toda nuestra familia y, aunque este año aún no sea posible, si Dios así lo quiere, el próximo pueda darle un fuerte abrazo ya en suelo nicaragüense. No se olviden de orar por ella y por toda mi familia, el mejor regalo que nos pueden hacer es tenernos presentes ante el Señor«.

Respecto a la actual situación de Nicaragua, es consciente de las «dificultades» que enfrenta la Iglesia.

«Más de cien organizaciones han sido disueltas por el Gobierno incluida la de las Hermanas de la Caridad. En mi discernimiento estuve realizando un voluntariado con estas religiosas, ayudando a los enfermos.  Me sorprendió el trabajo que hacen y la gran labor a la que dedican su vida entera. ¿Qué será ahora de estas personas enfermas sin las Hermanas que velaban por todas ellas, algunos sin familia? Todos quedan al amparo de la Providencia», lamenta.

«Queda esperanza»… y no tiene miedo a la persecución

Sin embargo, la fe mantiene convencido de que «hay motivos para la esperanza»: «A pesar de las dificultades que atraviesa Nicaragua, no hay que olvidar que la gente es muy creyente y la mayoría de la población es católica».

«Debemos seguir rezando mucho porque si se persigue a la Iglesia, se persigue a Cristo«, afirma.

Por el momento, el seminarista aficionado a la poesía y el ajedrez agradece y exprime al máximo la posibilidad de recibir su formación sacerdotal en Bidasoa, donde recibió las órdenes sagradas el 19 de marzo de 2021.

«Me está encantando. Los seminaristas son de todos los continentes y para mí esto es un gran regalo. Además, la formación es muy completa, promueve mucho que uno ame su vocación y que quiera la santidad. Me da fuerza para volver a mi país a servir como ministro del Señor sin miedo a la persecución», afirma convencido.

Aunque le quedan varios años en el seminario, se permite soñar con encarnar lo que para él debe representar «un sacerdote del siglo XXI».

«Creo que debe principalmente mostrar ese trato con Dios, cercano, mantener viva la presencia del Señor. Es cierto que tenemos que evangelizar y que dar a conocer al Dios que amamos, pero los sacerdotes evangelizaremos con más eficacia cuando luchemos por amar cada día más a Dios en lugar de buscar tácticas de evangelización«, concluye.

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