«El cristianismo es racista porque es europeo»: la ideología «woke», a juicio por discriminatoria

adminoctubre 8, 202210min320
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Amy Gallagher demanda al sistema sanitario británico porque enseña la Teoría Crítica de la Raza en los cursos de actualización para el personal médico y ataca el «cristianismo racista». Lo cuenta Daniel Meloni en Tempi:

«El NHS [National Health Service, Servicio Nacional de Salud] es lo más parecido a una religión que tienen los británicos». Son palabras de Nigel Lawson, ex canciller de Margaret Thatcher. Pero si a esta «religión» se le añade otra, que es la woke, el daño es seguro.

Resulta que el NHS, uno de los pilares sobre los que el Reino Unido construyó su sistema de bienestar en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, está sufriendo un caso muy peculiar de discriminación, que ha visto cómo la ideología woke ha sido llevada, por primera vez, a los tribunales.

El curso de actualización de la «whiteness» [blancura]

La acción legal fue emprendida por Amy Gallagher, una enfermera de 33 años que realizó un curso de actualización en la Portman Clinic de la Tavistock and Portman NHS Foundation, un instituto especializado en psicoterapia. La enfermera -con siete años de experiencia a sus espaldas- acusó al Servicio de Salud del Reino Unido de querer «imponer una ideología racista» a sus empleados.

Gallagher acusa al NHS de discriminación por motivos raciales, religiosos y de libertad de pensamiento, así como de acoso y persecución, ya que durante un curso se le impuso una conferencia sobre la whiteness [blancura] y la teoría crítica de la raza en contra de su voluntad.

Cristianismo racista, enfermera inadecuada

Todo se remonta a octubre de 2020, cuando la fundación impuso a los alumnos del curso una enseñanza titulada Ser blanco: un problema de nuestro tiempo e invitó a los participantes a reconocer «el privilegio de ser blanco«. Estas sesiones de formación son cruciales para los trabajadores del NHS: se registran en los currículos y acaban en una base de datos nacional -para Inglaterra, ya que los demás países del Reino Unido gestionan su propia sanidad- en la que los consejos de administración de los hospitales y otros centros del servicio pueden comprobar la situación actualizada de médicos, enfermeras, empleados, etc.

Amy Gallagher.

Amy Gallagher va a poner a los jueces en la tesitura de decidir si se puede imponer a los profesionales de la salud una ideología determinada, además tan extremista como la Teoría Crítica de la Raza. Foto: The Telegraph.

La enfermera también afirmó que le habían dicho que «el cristianismo es racista porque es europeo«. Gallagher demandó a la fundación ante los tribunales después de que un profesor de un curso de formación externo la considerara «no apta para trabajar con la diversidad» y la remitiera al Consejo de Enfermería y Matronas de la clínica. La clínica se defendió afirmando su compromiso de convertirse en una organización antirracista y acusando a Gallagher, a su vez, de practicar una forma anticuada de tolerancia blind-colour, es decir, de no hacer de la raza la base para juzgar a las personas.

[Sobre esta inversión ‘woke ‘del racismo, que ya no consistiría en juzgar a las personas por su raza, sino en no-juzgar a las personas por su raza, puedes leer en ReL: «La Teoría Crítica de la Raza debe ser rechazada por los católicos por razones análogas al marxismo»]

El primer caso en el que lo «woke» acaba en los tribunales

En las páginas del Telegraph, Gallagher ha hablado triunfalmente sobre el primer caso en el que la ideología woke ha sido llevada a los tribunales, y ha reiterado que, como cristiana, no puede apoyar la Teoría Crítica de la Raza, una forma de pensamiento que considera el racismo congénito a las instituciones y que cuestiona el pensamiento al respecto de liberales, progresistas y conservadores de forma muy extrema.

La enfermera también ha iniciado una campaña de crowdfunding en GoFundMe para apoyar su acción legal, que pronto se verá en el Tribunal de Central London. Hasta ahora se han recaudado 21.000 libras con el apoyo de Bad Law Project (BLP), el grupo antiwoke financiado por el actor Laurence Fox y el activista Harry Miller.

BLP se ocupa principalmente de defender la libertad de pensamiento y expresión en Occidente, protegida en el Reino Unido por la Ley de Igualdad. O eso parecía, ya que Gallagher cree que fue remitida por «no suscribir las ideas de su empleador y no ajustarse a un estándar de valores ideológicos en los que no cree».

La intolerante tolerancia «woke» del NHS

Tavistock Trust presentará su defensa esta semana, pero el caso se ha convertido en un emblema de la deriva extremista en la cúpula de las estructuras e instituciones públicas. El NHS es el mayor empleador del sector público en Occidente, un «vagón» que ha sido reformado minuciosamente a lo largo de los años tanto por el Nuevo Laborismo de Tony Blair -que dio origen a trusts y fundaciones como la Tavistock- como por los conservadores, siempre reacios a tomar la delantera en un campo tradicionalmente favorable a la izquierda en términos de votos.

«Según lo que he visto en la clínica, lo que llaman antirracismo es, en realidad, racismo. Lo que llaman tolerancia es, en realidad, intolerancia«, ha concluido Gallagher, que planea, en un futuro próximo, crear su propia clínica de psicoterapia. El peligro es que un empleador tan importante marque el camino a otros y pierda de vista su propósito original: el de ofrecer un servicio público «available to all» [«disponible para todos»] sin discriminación.

Traducido por Verbum Caro.

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