Comunión y Liberación llena la Plaza de San Pedro con el Papa en el centenario de Luigi Giussani

adminoctubre 15, 20229min200
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Con motivo del centenario del nacimiento de Luigi Giussani (1922-2005), que tuvo lugar este 15 de octubre, miles de miembros de Comunión y Liberación de dentro y fuera de Italia se congregaron en la Plaza de San Pedro, que presentaba un aspecto como hacía tiempo no se veía en el Vaticano.

«¡Vuestro movimiento no pierde su capacidad de congregar y movilizar!», les felicitó y agradeció Francisco, quien recorrió el recinto en el papamóvil para recibir las aclamaciones de los presentes y les dirigió unas extensas palabras.

Monseñor Giussani fundó este movimiento eclesial en el Milán de los años 50 para evangelizar la cultura y, a través de ella, para evangelizar a la sociedad entera. Tras décadas de crecimiento, obtuvo el reconocimiento pontificio el 11 de febrero de 1982, y entre sus numerosas iniciativas figura el Meeting de Rímini, multitudinario encuentro estival al que acuden personalidades italianas y extranjeras de primer nivel para debatir y compartir puntos de vista.

«Genialidad»

Francisco, quien en septiembre de 2021 ordenó la intervención de los Memores Domini, asociación laical en el seno de Comunión y Liberación, quiso dejar claro su aprecio por el movimiento: «Expreso mi personal gratitud por el bien que me hizo, como sacerdote, meditar algunos libros de don Giussani, cuando era un joven sacerdote; y lo hago también como Pastor universal por todo lo que él supo sembrar e irradiar en todas partes por el bien de la Iglesia… Fue padre y maestro y servidor de todas las inquietudes y situaciones humanas que se encontraba en su pasión educadora y misionera».

Luigi Giussani.

Luigi Giussani fue el fundador de una de las realidades eclesiales más importantes de la Italia contemporánea, extendida luego por todo el mundo.

«La Iglesia reconoce su genialidad pedagógica y teológica, desplegada a partir de un carisma que le dio el Espíritu Santo para la utilidad común», afirmó el Papa.

Francisco dijo que el «periodo de transición» en el que se encuentra el movimiento no es fácil, y agradeció al padre Julián Carrión «haber mantenido firme el timón» tras la muerte de Giussani. Pero, añadió, han surgido «problemas y divisiones y un empobrecimiento en la presencia de un movimiento del que la Iglesia espera más, mucho más». El Pontífice no especificó más, pero dijo que son tiempos de «discernimiento crítico de lo que ha limitado la potencialidad fecunda del carisma de don Giussani».

«No temáis las diversas sensibilidades en el camino del movimiento», señaló, invitando a la unidad: «¡No desperdiciéis vuestro precioso tiempo en cotilleos, desconfianzas y enfrentamientos!»

La triple marca de la personalidad de Giussani

Tras estas palabras, el Papa disertó sobre la «rica personalidad» de monseñor Giussani, enfocada en torno a su carisma, su vocación de educador y su amor a la Iglesia.

Su carisma provenía del descubrimiento que hizo de muy joven de que Cristo «es el centro unificador de toda la realidad, es la respuesta a todos los interrogantes humanos, es la realización de todo deseo de felicidad, de bien, de amor, de eternidad presente en el corazón humano»: «El asombro y la fascinación por este primer encuentro con Cristo jamás le abandonaron».

Francisco, en una plaza abarrotada por miembros y seguidores de Comunión y Liberación.

Francisco, en una plaza abarrotada por miembros y seguidores de Comunión y Liberación.

Su vocación de educador le llevó a preocuparse por la ignorancia religiosa de muchos jóvenes y a instruirles en el encuentro con Cristo de una forma que provocó en ellos una adhesión al cristianismo «con convicción y pasión, no por costumbre ni por conformismo, sino de forma personal y creativa«. El fundador de Comunión y Liberación «tenía una gran sensibilidad para respetar la índole de cada cual, su historia, su temperamento, sus dones; no quería a todas las personas iguales y todavía menos que todas le imitasen a él, sino que cada uno fuese original, como Dios le hizo». Esta forma de ver la evangelización y la espiritualidad «es una gran herencia» que dejó a sus miembros.

Por último, como hijo de la Iglesia la veía como una «compañía de bautizados que tienen todo en común», pero manteniendo unidos «el carisma y la autoridad, que son complementarios y ambos necesarios». Francisco exhortó a la autoridad en el seno de Comunión y Liberación a «servir a todos los demás» y a «mantener vivo el carisma para que la vida cristiana conserve siempre la fascinación del primer encuentro».

Unidad

Para concluir, el Papa pidió a los presentes que le acompañasen «en la profecía por la paz», que señala «la presencia de Dios en los pobres, en quienes son abandonados y vulnerables, condenados o descartados en la construcción social». Y volvió a insistir en la unidad, porque «las divisiones y enfrentamientos hacen el juego al Maligno, cuyo oficio es ése, dividir, siempre».

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