Una investigación da «respuesta (un tanto tardía) a Carlos III por haber expulsado a los jesuitas»

adminoctubre 21, 202220min200
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El padre José García de Castro, SJ pasa por ser hoy uno de los mayores especialistas en San Ignacio y la espiritualidad ignaciana. Dirige en la Universidad de Comillas un máster al respecto. Sus publicaciones son numerosas y apreciadas.

Personalmente tengo mucho que agradecerle y ahora también por acceder a esta entrevista. Él dirige la renombrada colección Manresa que está buceando en las raíces de San Ignacio, de su espiritualidad, y la Compañía de Jesús. Felicidades por este proyecto (cuenta ya con más de ochenta títulos) cuyo testigo tomó hace unos años de otros compañeros jesuitas.

-Acabamos de terminar el Año de San Ignacio de Loyola con ocasión del V Centenario su conversión. Ahora vamos a hablar de su prolongación, la Compañía de Jesús… ¿de su conversión?

-Efectivamente, hemos cerrado el pasado día 31 de julio el Año Ignaciano con motivo del V Centenario de la conversión de San Ignacio. Ha sido un año muy fecundo en actividades pastorales, en publicaciones, en encuentros… todo ello con el deseo de seguir favoreciendo el proceso siempre inacabado de la conversión verdadera a la misma vida, al prójimo, a Dios.

»[Sonríe] Sí, la Compañía de Jesús, como toda empresa en la que participan seres humanos, está siempre en proceso de conversión; seguimos los pasos de San Ignacio y los primeros compañeros jesuitas y no podemos ni debemos obviar nunca ess dimensión inherente al seguimiento del Señor: la conversión.

-Era broma para introducir nuestro tema. Soy del parecer de que la grieta en la casa solariega cuando Ignacio se convierte es la reacción del «enemigo de la naturaleza humana» «viendo» lo que se avecinaba en los siglos venideros con la Compañía de Jesús.

-Loyola fue un período muy novedoso e intenso en la vida del joven Íñigo de Loyola. Allí empezó a tomar consciencia de cómo “los espíritus se agitaban” en su “ánima” y ese fue para él un punto de no retorno en la comprensión de su mundo interior. Como él mismo nos narra en su Autobiografía, ni mucho menos todo se completa en Loyola, todavía queda mucho camino por recorrer y, en particular, en su combate personal con lo que denominará “el enemigo de naturaleza humana”; ardua tarea… y de toda una vida.

-Hoy nos interesa hablar de una «enciclopedia histórica» de la Compañía en su vinculación con la Corona española, números 83 y 84 de la colección Manresa: Jesuitas. Impacto cultural en la monarquía hispana (1540-1767), en  dos volúmenes y más de mil quinientas páginas. ¿Cómo y cuándo surgió el proyecto?

-Como otras tantas “grandes” iniciativas, este proyecto surgió en una informal conversación entre compañeros. Hablábamos de la expulsión de los jesuitas decretada por el Rey Carlos III, del patrimonio que la Compañía de Jesús había ido construyendo en los territorios desde su fundación y empezamos a pensar en una posible publicación que sacara a la luz de manera rigurosa y académica toda la contribución de los jesuitas al desarrollo de esta monarquía.

Los dos volúmenes de 'Jesuitas. Impacto cultural en la Monarquía hispana (1540-1767)'.

Los dos volúmenes de ‘Jesuitas. Impacto cultural en la Monarquía hispana (1540-1767)’.

»Poco a poco fueron apareciendo nuevas disciplinas, nuevos saberes y lo que surgió como un sueño vago e impreciso… acabó siendo un proyecto asumido por la Universidad Pontificia Comillas, con el índice definitivo que configura el libro.

-Cuarenta capítulos. ¿Qué autores e instituciones han colaborado?

-Sí. No pensamos “a priori” en 40 capítulos predeterminados, sino que este número redondo fue el final de numerosas discusiones y deliberaciones del equipo editor. Podrían haber sido 38 o 42.

»La interdisciplinaridad del equipo editor favoreció el contacto con 43 especialistas pertenecientes a 26 instituciones académicas de España. En este sentido destacan los siete autores de la Universidad Complutense de Madrid y los seis de la Universidad Pontificia Comillas. Hay profesores del CISC y la Universidad Gregoriana de Roma entre tantas otras. Colaboradores del ámbito de las letras, del arte, de las ciencias… Intentamos, y en gran medida ¡lo logramos!, contar con los mejores especialistas de cada tema. Todos ellos han realizado un gran trabajo de síntesis para ofrecer en 15 o 20 páginas una contribución que por sí misma podría configurar un libro entero. Estamos muy agradecidos a todos ellos por el tiempo y el saber compartidos en este proyecto común.

-¿De qué tratan estos dos gruesos volúmenes? 

-Si nos permitimos cierta informalidad, estos dos volúmenes pretenden dar una respuesta (un tanto tardía) a Carlos III por haber expulsado a los jesuitas de sus territorios. Podríamos dialogar hoy con él pacíficamente y comentarle: “Majestad, usted expulsó a la Compañía de Jesús de sus territorios y tendría sus razones de peso para hacerlo. Con estos dos volúmenes deseamos presentarle una pequeña muestra de lo que los jesuitas trabajaron y aportaron a su monarquía y, con esta aportación, a la construcción de la Europa Moderna”. De esto tratan estos libros. Creemos que se ha hecho de manera científica, objetiva, equilibrada.

Pablo Cervera y José García de Castro.

Pablo Cervera (a la izquierda de la foto) y José García de Castro, entrevistador y entrevistado, en una reciente presentación.

-¿Qué es lo más destacado?

-Lo más destacado es, sin duda, la novedad que supone una aportación así presentada. Hay muchísima literatura sobre jesuitas y cada una de las disciplinas de las que trata el libro. La novedad está en la presentación sistemática, clara, directa, asequible que esta obra ofrece. Creo que es la primera vez que se ofrece una obra así, habiendo reunido en sus páginas a tantos y tan reconocidos colaboradores.

-¿Por qué ese periodo entre 1540 y 1767?

-Las fechas se corresponden con el origen de la Compañía de Jesús, fundada en 1540, y con la expulsión de los jesuitas de los territorios de la monarquía hispana (1767). Desde los primeros momentos de vida de la “mínima Compañía”, España fue un lugar de primera importancia en el desarrollo y consolidación de la orden, no sólo por la presencia de cinco españoles en el grupo de los 10 primeros padres, sino por la relevancia que las instituciones jesuíticas fueron adquiriendo en territorio español. Tampoco debemos olvidar que otros “grandes jesuitas” de los primeros tiempos fueron también españoles: Juan Alfonso de Polanco, Jerónimo Nadal, Francisco de Borja

-La Compañía está presente en todos los ámbitos culturales, hasta en la cerámica: humanidades, teología, ciencia, misiones, arte (arquitectura, escultura, teatro, música, orfebrería)… Casi ningún ámbito de la ciencia ha sido ajeno a los hijos de San Ignacio: cartógrafos, geólogos, astrónomos, botánicos, matemáticos…

-Efectivamente, la presencia de los jesuitas en tantas y tan diversas disciplinas del saber (y con el saber, también de la vida) es algo que este libro saca a la luz y pone en valor. Y esto es algo que a todos (editores y autores) nos ha impactado. Lo sabíamos más o menos de oídas, pero verlo así sólida y sistemáticamente presentado, no deja indiferente.

»Los jesuitas se fueron posicionando con rigor y competencia en todas estas ramas del conocimiento que el libro presenta. Así lo exigían las instituciones académicas que lideraban, pues debían ser buenos profesores en sus materias. Pero hay de fondo otro argumento que no debemos olvidar: la Contemplación para alcanzar amor de los Ejercicios Espirituales [234-237] introduce al ejercitante en el tramo final de su proceso de Ejercicios en la contemplación del mundo y la realidad como “habitada” por Dios nuestro Señor. Dios trabaja y labora en el mundo y en su historia. Conocer la creación (sus leyes, su realidad interna y misteriosa, su modus operandi) es empezar a conocer a su Creador. No hay disciplina ni conocimiento profano si todo se orienta y se ilumina desde la luz del Espíritu. 

-La más importante presencia cultural de los jesuitas, quizá, hayan sido los colegios…

-La importancia no reside tanto en el dato cuantitativo, cuanto en la aportación significativa de cada ministerio realizado “en su mayor servicio y alabanza”. Con todo, tienes razón en el sentido de que la impresionante red de colegios y centros educativos de diversa índole que la Compañía de Jesús fue levantada por todos los territorios en los que se asentaba, tuvo un impacto cultural, social, económico y espiritual que (creo yo) ni los mismos jesuitas pudieron siquiera imaginar.

»Los colegios fueron, sin duda, una potente plataforma apostólica desde la cual evangelizar y “culturizar” la sociedad europea. En el momento de la expulsión los jesuitas tenían 105 colegios en España y 83 en territorios de ultramar (a los que debemos sumar los 31 seminarios que tenían encomendados); se habían convertido, por tanto, en la primera empresa de educación privada con un reconocido prestigio en todos los frentes de la sociedad.

»Curiosamente, la Compañía de Jesús, que había nacido con un carisma de itinerancia “a la apostólica”, pronto se vio reorientada hacia el liderazgo de potentes y complejas instituciones educativas. 

-No querría pasar por alto que en toda esta labor tuvieron una importante representación los hermanos jesuitas, hoy casi desaparecidos. Siempre podemos recordar la genialidad del hermano Andrea Pozzo para pintar la bóveda de la iglesia de San Ignacio en Roma con esa cúpula plana falsa. Él mismo también realizó innumerables obras en toda Europa.

-Se está trabajando bastante para sacar a la luz la contribución de los hermanos coadjutores (los jesuitas no-sacerdotes). Como mencionas en tu pregunta, contribuyeron de manera muy significativa en el ámbito de las artes. No pocos hermanos fueron geniales arquitectos, escultores, pintores que supieron transmitir a partir de la expresión estética un mensaje espiritual y evangélico. Retablos, arte figurativo, confesionarios, templos, residencias, colegios… todo podía llevar el sello silencioso y en ocasiones anónimo de un hermano jesuita.

'Apoteosis de San Ignacio', de Andrea Pozzo, en la iglesia de San Ignacio de Roma.

‘Apoteosis de San Ignacio’, de Andrea Pozzo, en la bóveda de la iglesia de San Ignacio de Roma, un impresionante fresco en perspectiva tridimensional.

»Tal vez el caso más conocido sea, como dices, el de Andrea Pozzo debido a sus importantes trabajos como la cúpula en quadratura de la iglesia de San Ignacio en Roma. ¡Impresionante y sobrecogedor! Pozzo representa a toda esta tradición desconocida de hermanos que entregaron sus vidas al apostolado artístico, muchas veces de manera callada y oculta.

-Padre García de Castro, ha sido un placer tener este rato contigo. Espero cabalgar pronto por la colección Manresa…

-Muchas gracias, Pablo, por vuestra acogida y por contribuir generosamente a la divulgación de la espiritualidad ignaciana y, en concreto, a través de esta entrevista, dando a conocer la colección Manresa.

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