¡Pobre Hermione! Ni ser la más lista y sensata de Harry Potter la libra de las críticas feministas

adminoctubre 23, 202213min320
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Cualquiera que haya leído las novelas de Harry Potter o visto sus adaptaciones cinematográficas percibe desde el principio que el personaje de Hermione va en casi todo muchos pasos por delante de sus amigos Ron y Harry (salvo, obviamente, en los dones singularísimos de este último vinculados a su especial origen y misión).

Nada debería satisfacer más a las ideólogas feministas que el papel de esa aventajada niña, pero… no es así. Las (o los) más radicales la emprenden con la obra de J.K. Rowling (también enemigo a batir para el lobby LGTB) porque ven en sus libros una pura expresión de machismo.

Lo cuenta Giuliano Guzzo en el número de octubre del mensual católico de apologética Il Timone.

«Ese mago es sexista»

Oficialmente, el inicio de las polémicas contra J.K. Rowling se remonta a diciembre de 2019, cuando la escritora británica hizo público su apoyo a Maya Forstater, investigadora que fue despedida por haber afirmado el primado del sexo biológico sobre el género. A partir de entonces, la autora ha difundido en más de una ocasión críticas hacia la identidad de género, es decir, la idea de que basta «sentirse» mujer u hombre para serlo, independientemente de cómo se ha nacido, y los activistas LGBT se la tienen jurada a golpe de amenazas y campañas de odio, incluso difundiendo la dirección de su casa.

Sin embargo, hay un determinado mundo académico que mira a Rowling de manera crítica desde hace más de tres años y es por otro motivo: el sexismo y la mentalidad estereotipada que transmiten las novelas que tienen como protagonista a su personaje más famoso, Harry Potter. De hecho, muchos estudiosos y feministas no lo soportan. 

Demasiados personajes masculinos

Está claro que las historias de Rowling no le gustan a Jill Richardson, socióloga de la Universidad de Wisconsin-Madison, la cual, aun salvando la buena fe de la autora («Creo que es feminista»), ya en 2017 atacó duramente su obra.

«En el mundo de Harry Potter los hombres y las mujeres no son para nada iguales», escribía Richardson, añadiendo que «los hombres dominan ampliamente. Todos los líderes políticos son hombres, al igual que todos los rectores y decanos». «También los modelos y las figuras parentales de Harry son casi todos hombres», continúa la estudiosa en su intervención, titulada Los estudios de género en Hogwarts. «Las excepciones son su madre -un personaje que nunca se desarrolla del todo y que permanece idealizado durante toda la serie- y Molly Weasley».

Hermione es ‘la primera de la clase’, pero para algunas feministas no es suficiente.

Es del mismo tenor otra intervención publicada en el sitio Feminism in India por Ratula Bandyopadhyay, quien observa cómo «la infrarrepresentación no se da sólo cuando se representa a las mujeres de manera despreciativa, como débiles o poco inteligentes, sino también cuando su representación es insuficiente y escasa». «Y es lo que sucede con Harry Potter, empezando por el nombre de la serie», critica: «La serie tiene un nombre masculino y eso hace que Harry Potter sea el héroe obvio y el personaje más importante». 

Relato estereotipado

Además de la superabundancia de personajes masculinos, Harry Potter estaría caracterizado también por una visión estereotipada de los sexos. Según la ya citada Jill Richardson, «los personajes femeninos de la serie tienen mayores probabilidades de llorar, mientras que los hombres tienen mayor probabilidad de perder el control de su rabia y recurrir a la violencia. Y cuando cada escuela de magia selecciona a un alumno para una competición, se eligen tres hombres y una mujer. La chica pierde claramente contra los chicos».

Y no consideremos que estas opiniones son aisladas. En un escrito titulado Harry Potter y las mujeres: ¿tratan con igualdad a las mujeres las historias de Harry Potter?, publicado en 2013, por tanto antes que Richardson, el escritor Austin Cline destacaba que en la serie de Harry Potter (formada, recordemos, por siete libros escritos por Rowling entre 1997 y 2007) «las mujeres están representadas en posiciones secundarias de poder y autoridad, nunca son plenamente responsables de su condición», dado que «su poder es del todo secundario al de los hombres». 

Contra Hermione, por poco emancipada

En un artículo escrito en 2009 en el Journal of Adolescente & Adult Literacy, Meredith Cherland, profesora en la Universidad de Regina, en Canadá, señalaba con el dedo a Hermione Granger, la mejor amiga de Harry Potter, la cual, con Ron Weasley, forma ese compenetrado trío que ha hecho soñar a millones de lectores.

Pues bien, según Cherland, Hermione no solo no es un buen modelo feminista para los lectores más jóvenes, sino que asume una serie de poses y de actitudes que son poco acordes con una mujer creíble y emancipada. 

Incluso alguien que sí ofrece un juicio más equilibrado sobre estas historias fantásticas, como Heather Sammons en su Harry Potter y la representación de las mujeres, llega de todas formas a la conclusión que en Harry Potter las diferencias de género son evidentes dado que «los personales masculinos a menudo dan lo mejor de sí mismos en el fervor de la batalla», mientras que «los personajes femeninos usan a menudo su ingenio y su lógica para salir de situaciones peligrosas».

Por último hay quien, como la experta en marketing Michaela Johnson-Carroll, ha intentado echar agua al fuego sobre todo este discurso, pero sin negar el problema: «He llegado a la conclusión de que sí, los libros de Harry Potter son sexistas. Pero también lo son nuestra cultura y, desafortunadamente, nuestro inconsciente».

Chicos invitan a chicas a un baile. ¡Terroríficos estereotipos de género!

De acuerdo, pero Harry Potter y, más en general, los libros considerados sexistas ¿son realmente tan peligrosos para los niños? 

Mucho ruido y pocas nueces

Para responder a ello se puede dar la vuelta a la perspectiva, observando cómo «la educación de género» y la lucha contra los estereotipos sexistas tienen en realidad una utilidad bastante dudosa, como admiten los mismos estudiosos del tema.

La psicóloga Cordelia Fine, por ejemplo, dedicó un volumen entero, de título Hombres=Mujeres, a destruir la idea que existan verdaderas diferencias entre los hombres y las mujeres.

Sin embargo, ella misma, en una intervención recogida en 2014 por Internazionale, admitía que «no existen investigaciones que relacionen el mercado de los juguetes y de los libros de género con la posterior discriminación laboral o a la compartición de las tareas domésticas».

Estudios más recientes no han aportado mucho más. En un trabajo publicado en 2020 en la revista Current Psychology titulado Un estudio sobre el impacto de la literatura de ficción sobre los estereotipos de género de los niños, sus autoras observan, sí, que «la exposición prolongada» a textos y cuentos igualitarios «puede reducir», sobre todo en los niños, la aprobación de los estereotipos de género, pero sin poder afirmar nada sobre los efectos a largo plazo y sobre las conductas que los lectores de estos libros tendrán cuando sean adultos.

Moraleja: la guerra a las historias sexistas y a los relatos de Harry Potter no tiene fundamento.

Viceversa: la saga del mago más famoso del mundo muestra un aspecto virtuoso no solo porque enseña que vale la pena buscar el bien, sino también porque recuerda una de las evidencias más detestadas por la cultura dominante: que hombres y mujeres son diferentes.

Traducción de Verbum Caro.

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