Ante el globalismo, «cada vez hay más cristianos que no se resignan a la pasividad: vamos a vencer»

adminnoviembre 7, 202224min180
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«Dudar, despertarse, organizarse y vencer»: con este cuatrilema recogido en R de Resistencia (LibrosLibres) el periodista Carlos Astiz no solo muestra optimismo, sino también una propuesta para que «una resistencia cada vez mayor» de hombres, mujeres y familias hagan frente a «la amenaza globalitaria».

Tras una amplia experiencia periodística (se ha desempeñado en medios como Canal+ o CNN+) y docente (es doctor en Ciencias de la Información y ha sido decano y profesor universitario), Astiz se ha propuesto el objetivo de disertar al gran híbrido «totalitario» surgido de «la alianza entre la izquierda y el gran capital» en obras como El proyecto Soros o Bill Gates ¡Reset!Ahora, con R de Resistencia, Astiz da un paso más allá y propone directamente un manual de combate para hacerle  frente.

A pocas horas de su presentación este martes 8 de noviembre en la universidad San Pablo CEU, Astiz ha conversado con Religión en Libertad para emitir un mensaje: «El enemigo es poderoso» y su proyecto está «muy bien planificado», pero no está todo perdido para quienes todavía creen «en la Libertad, la Patria o la Familia».

-Aunque es cada vez más frecuente oír hablar de Globalismo, para muchos es un término desconocido. ¿Podría hacer una breve síntesis en pocas palabras?

-En breves palabras ,todos nos damos cuenta de que hay una situación de crisis profunda en la que todos los elementos que dábamos como seguros y cotidianos se ven alterados. Se ven alterados los hombres, las mujeres, su papel, sus relaciones y las familias se disuelven en un proceso revolucionario que está trastocando por completo nuestra sociedad y eliminando las naciones que las albergan.

Eso no es una cuestión de azar, es parte de todo un proyecto global que los grandes poderes económicos (que ya son también políticos e ideológicos) intentan imponer mediante una dictadura totalitaria a nivel global. Esto puede verse con claridad en como entidades que nadie ha elegido, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la comisión Europea, han impuesto medidas que la mayoría de los gobiernos han aceptado de manera sumisa, recortando derechos y libertades de los ciudadanos.

-Tampoco pasa inadvertido cierto tinte conspiranoico del término para algunas personas, que no están necesariamente cerradas a la realidad de los hechos.

-Creo que tenemos suficientes elementos reales y comprobables como para ver que no estamos en una conspiración de la que se pueda reír cualquiera. Estamos en un proyecto muy bien planificado, en el que intentan no dejar nada al azar y que está costando la vida y graves consecuencias físicas y mentales a millones y millones de personas.

-¿Cómo se plasma esto en el día a día?

-Este proceso de represión de la libertad de expresión tiene su máximo exponente en nuestras televisiones donde se oculta celosamente la realidad, los cientos de miles de manifestantes contra los intentos de vacunación obligatoria o la rebelión de agricultores, ganaderos transportistas y mineros en todo Europa, silenciadas celosamente no solamente por nuestras grandes medios de comunicación. También por esas grandes empresas tecnológicas que controlan las redes sociales y en consecuencia una parte decisiva de nuestra comunicación personal, imponiendo incluso lo que podemos contarle a nuestra prima en un chat privado de WhatsApp, o a cuantos de nuestros amigos le podemos enviar nuestra opinión.

Consigue aquí «R de Resistencia», de Carlos Astiz. 

-En todo proceso de dominación han surgido episodios de resistencia más o menos significativa. Sin embargo, hoy el futuro parece desalentador en este aspecto. ¿Enfrenta el globalismo alguna resistencia reseñable o se trata de una resistencia en gestación?

-Como nos enseña la historia, en todo proceso de dominación cuanto mayor es la opresión mayor es la resistencia se genera porque los humanos nos resistimos a perder la libertad, a perder nuestra capacidad de decisión sobre nuestro propio destino. 

Aunque hoy pueda parecer desalentadora la diferencia de fuerzas entre los que intentan imponer esa dictadura y los que nos resistimos a aceptarla, la realidad es que el mundo está cambiando y esa resistencia es cada vez mayor. Lo que era una duda se va convirtiendo poco a poco en la negativa a creer las explicaciones a veces ridículas de los poderes públicos y de sus medios de comunicación frente a la realidad que palpamos todos. Y ese proceso no tiene vuelta atrás.

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Puedes encargar aquí tu ejemplar de «R de Resistencia contra la amenaza globalitaria» (LibrosLibres), de Carlos Astiz. 

-No son pocos quienes ponen en los partidos Alt right -extrema derecha según los grandes medios, muchos de ellos formando gobiernos en Europa- una esperanza como fuente de resistencia al Globalismo. ¿Hasta qué punto es así?

-Yo creo que cada vez se puede hablar menos de derecha o izquierda porque en realidad nos encontramos con que los grandes magnates tienen el mismo plan que los supuestos izquierdistas. Es muy llamativo ver como en un supuesto comunista como Pablo Iglesias o como Lula da Silva tienen en su solapa el pin de la agenda 2030 igual que lo tiene la presidenta del Banco Santander, el presidente del gobierno de España, el presidente de JP Morgan, los Rockefeller o los Rotschild.

Estamos en un momento en el que hay dos grandes posiciones enfrentadas. En toda revolución esos dos grandes bloques se van acentuando, se van incorporando nuevas personas a cada uno de ellos y hay uno que está creciendo, que es precisamente el de la resistencia, el de la gente que duda y empieza a intentar resistir la corriente dominante, a los que intentan imponer y ocultar la realidad. La inmensa mayoría todavía está en un proceso de duda, de ir incorporando nuevos conocimientos y nuevas dudas al discurso oficial. Se trata de la gente que defiende la libertad, la patria, la familia o la que defiende la imposición de esa dictadura global.

-En este sentido,  cada vez se oye más aquello de que el debate entre izquierdas y derechas ha caducado y que se ha visto superado por el del globalismo y el patriotismo. ¿Cree que es así, en última instancia?

-Evidentemente estamos en un cambio de ciclo en el que gente se da cuenta de que la izquierda organizada es hoy un grupo al servicio de los grandes poderes económicos y políticos.

Hay una cuestión muy importante que es la concentración monopolista. Nos hablan de que el capitalismo está muy preocupado por nuestra salud, por el medio ambiente y los pobres, pero la realidad es que ese capitalismo monopolista está en un proceso de concentración que no se había dado nunca.

-¿En qué sentido?

-Ya Marx y Engels  hace 200 años hacían mención de que el proceso de acumulación de capital iba a llevar inevitablemente a la concentración del poder hasta el extremo del monopolio y eso es lo que sucede cuando grandes fondos de inversión (y podemos ponerles nombres y apellidos Blackrock, Vanguard o State Street) son los accionistas de referencia de las 500 mayores empresas en cualquier sector que miremos. Esos grandes magnates son realmente los que determinan cuáles son las políticas a seguir, no sólo económicas sino también los pasos políticos que van a beneficiarles.

Los globalitarios intentan eliminar todos los referentes que contribuyen a hacer más sólidos a los individuos y más fuertes a las sociedades. En fin, convertir a un niño en alguien que  no sepa que sexo tiene y le digan que puede ser hombre o mujer, animal o cosa; eliminar los referentes familiares, las parejas, eliminar la cultura y hacernos mucho más incultos, eliminar los referentes patrióticos. Si eliminas todos esos referentes estás facilitando la labor de dominación porque lo que tendrás serán seres individualmente destruidos, en una sociedad laxa, sin relaciones, sin conexiones, sin referentes comunes y eso es mucho más manejable, mucho más dominable.

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La primera presentación de «R de Resistencia» (LibrosLibres) tendrá lugar el próximo martes 8 de noviembre a las 19:30 horas. 

-En todo caso, ¿considera que son dos términos absolutos? Ha habido grandes patriotas con consecuencias nefastas para el conjunto de la humanidad -ud. mismo menciona la Gran Guerra Patria soviética- mientras que lo que beneficia a una nación puede perjudicar a muchas otras. ¿Cree que hablar de globalismo vs patriotismo es lo más preciso?

-El patriotismo es aquella idea profundamente enraizada en los habitantes de una comunidad históricamente formada dentro de lo que denominamos una nación, en la que se reconocen como herederos de sus antepasados -con sus luces y sombras- y que van a tener que trasladar, precisamente esos logros y esa historia a sus descendientes . Eso hace un mimbre mucho más fuerte, mucho más sólido en una sociedad que no va a dejar arrastrarse a la nada, que no va a permitir su desaparición.

Estamos viendo como se están enfrentando precisamente algunos países, especialmente los islámicos, a todo ese proceso de liquidación de las naciones y de su historia, pero también como están surgiendo -precisamente como reacción- algunos otros focos de poder mundial como los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) grandes países con grandes recursos naturales y grandes poblaciones que, justamente, están apostando por la reconstrucción de ese espíritu nacional que permite superar las fuerzas de cada uno y juntándolas todas, hacía países mucho más grandes, mucho más libres y con más futuro.

-¿Qué papel cree que desempeña -o debería desempeñar- la fe y la Iglesia en la resistencia frente a las ambiciones del globalismo?

-No hace falta ser creyente para darse cuenta que la fe es una parte esencial del fundamento ético y de valores de la inmensa mayoría de la humanidad. Más del 97% de los que viven sobre el planeta creen en algún dios y eso es un elemento muy importante de construcción interna, pero también de construcción social. La mayoría de los países musulmanes tienen una solidez que parecen no tener países occidentales mucho más ateizados, mucho menos religiosos . Tienen ese esquema  ético y ese esquema les da una solidez como sociedad y como individuos que en muchos otros sitios está perdiéndose.    

Creo que muchas de las iglesias han hecho dejación de responsabilidades. Por primera vez en la historia de las pandemias y de las epidemias, la Iglesia católica ha cerrado sus templos precisamente cuando sus fieles más necesitaban poder acudir al templo, a la casa de Dios para  reducir su nivel de tribulación y de miedo.

-De entre las muchas organizaciones católicas que podría citar como referente en la resistencia ha escogido a la organización francesa Academia Christiana. ¿Qué aporta esta organización frente a los grandes poderes del globalismo? ¿Tiene homólogos en España?

Academia Chistiana es un ejemplo más pero creo que podríamos escoger a decenas y decenas y creo que además van a ir surgiendo cada vez más porque cada vez hay más cristianos que no se sienten satisfechos con su propio papel en una sociedad que reclama respuestas y no se resignan a la pasividad que incluso puede llegar a ser un crimen por omisión.

-¿Qué quiere decir cuando afirma en Resistencia que «todo esto es una lucha espiritual»?

-Toda lucha contra alguien que quiere subvertir nuestro mundo y convertirnos en esclavo es también una lucha espiritual. Es sobre todo la resistencia que nace primero en nuestra cabeza, primero como duda, luego como negativa a obedecer y luego como pelea. Ese es el proceso de la resistencia. En este sentido, cuanta más estructura espiritual tengamos, cuantos más componentes conformen nuestra  personalidad, desde nuestras creencias, nuestro referentes de valores éticos que muchas veces son religiosos y otras veces son políticos o sociales, nuestras referencias familiares, nuestras referencias sociales y nacionales… todo eso es también parte de la estructura espiritual que es una parte muy importante de esa resistencia porque toda lucha, todo combate, empieza en nuestra mente, sigue en nuestro corazón y termina en nuestras manos.

-¿Podría mencionar un breve listado con que todo lector pudiese comenzar a resistir al globalismo?

-La cuestión fundamental es empezar a dudar de todas las explicaciones, de todos los que te están contando una verdad que no corresponde a lo que tú ves. Hay veces- muchas- que sentimos que algo no cuadra. Lo segundo es empezar a hablar con la gente que tienes alrededor, a preguntarle si a ellos también les no les cuadra, empezar a despertar, a buscar nueva información, no conformarse con lo que tienes más fácil, buscar respuestas alternativas o simples opiniones diferentes es el siguiente paso. El tercero es organizarse, unirse con todos aquellos que han despertado igual que tú, colaborar para seguir buscando la verdad y para despertar a otros, para saber qué es lo que se está haciendo dentro y fuera de nuestras fronteras, para unir fuerzas, porque el enemigo es muy poderoso y nosotros tenemos que llegar a serlo también.

-¿Queda esperanza para Occidente?

El enemigo es muy poderoso pero no es omnipotente. Por poderosos que sean  cada vez convencen a menos gente y eso es un proceso que va a ir creciendo. Surgen nuevas fuerzas políticas ,surgen nuevas fuerzas sociales, sindicales, grupos de información, de médicos ,de todo tipo  de sectores que quieren saber qué es lo que está pasando y quieren encontrar fórmulas alternativas a la dictadura que nos pretenden imponer.

En España tenemos ya fuerzas de todo tipo como los mencionados y me fijaría en Liberum, una asociación que ha conseguido doblar el brazo de políticos y administraciones en toda España. Y surge de la iniciativa de cuatro mujeres que no se resignan a rendirse. Es un ejemplo que hay que multiplicar, en todos los terrenos, en todos los temas, en todos los lugares. La vida , la naturaleza , la realidad están de nuestra parte. Libertad, Patria, Familia empieza a ser una trilogía en la que se reconocen millones de resistentes. Y vamos a vencer.

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