Shevchuk visita al Papa en Roma: «Le conté que todos nuestros pastores se quedaron con su pueblo»

adminnoviembre 8, 202215min120
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Sviatoslav Shevchuk, líder de los grecocatólicos ucranianos, ha visitado este lunes Roma por primera vez desde que empezó la guerra y ha explicado al Papa lo que ha visto al recorrer el país, especialmente las zonas que las tropas rusas ocuparon y luego abandonaron.

“Le hablé al Papa del servicio diario de nuestros obispos, sacerdotes, monjes y monjas en los territorios temporalmente ocupados. Destaqué que todos nuestros pastores se quedaron con su pueblo, y los locales de nuestras iglesias y monasterios se convirtieron en albergues y centros de ayuda humanitaria”, ha difundido Shevchuk en una nota.

Shevchuk es el arzobispo mayor de la Iglesia Grecocatólica Ucraniana, que con más de 5 millones de fieles es la mayor de las iglesias de rito oriental en plena comunión con Roma. Aproximadamente un 8% de los ucranianos son grecocatólicos. Son hasta el 30% en el oeste del país (la zona que perteneció al antiguo Imperio Austrohúngaro) y un 60% en la provincia de Leópolis.

Shevchuk, de 52 años, que conoció a Francisco ya en Argentina (Shevchuk fue dos años obispo en Buenos Aires de los ucranianos de Argentina) ha recorrido estos meses las parroquias de las zonas afectadas por la guerra de Ucrania. Visitando Roma, dice, «he querido llevar el dolor y el sufrimiento del pueblo ucraniano al corazón del mundo cristiano».

El Papa Francisco declaró su cercanía con el “sufrido pueblo ucraniano” y aseguró su oración y acciones concretas de ayuda. Pidió a los clérigos grecocatólicos «continuar el servicio sacrificial con espíritu evangélico, por los más necesitados y víctimas de la guerra».

Shevchuk y el Papa Francisco se conoce de cuando ambos vivían en Argentina

Shevchuk y el Papa Francisco se conocen de cuando ambos vivían en Argentina.

El Papa habló con Shevchuk de los esfuerzos diplomáticos de la Santa Sede por (dice la nota de la curia grecocatólica) «detener la agresión rusa y lograr una paz justa para el pueblo ucraniano». El Papa también expresó «nuestra preocupación diaria» por «fomentar la solidaridad de todo el mundo con los ucranianos».

Shevchuk detalló al Papa su visión de los hechos, compartida por el clero grecocatólico.

«La guerra en Ucrania es claramente colonial y las propuestas de paz que nos llegan de Rusia no buscan más que pacificar sus colonias. Tras esas propuestas está la negación de que tengan derecho a existir el pueblo ucraniano, su historia, su cultura y, en particular, de la Iglesia. Llevan dentro de sí mismos la negación del derecho mismo a la existencia del estado ucraniano, reconocido por la comunidad internacional con su soberanía e integridad territorial. Las propuestas rusas de paz aún no tienen como objetivo el diálogo», detalló el clérigo ucraniano al Pontífice.

Shevchuk y la Iglesia Grecocatólica han elaborado un plan pastoral hasta 2030 que se va a centrar en ayudar a refugiados y curar heridas de la guerra, que el arzobispo presentó al Pontífice.

Esfuerzos papales por liberar prisioneros

Shevchuk también agradeció al Papa sus esfuerzos personales por intentar poner fin a la guerra, liberar prisioneros y organizar ayuda humanitaria mundial para el pueblo ucraniano.

Luego le regaló un objeto más que peculiar: un fragmento de mina rusa que en marzo destruyó la fachada de la parroquia grecocatólica de Irpin, no lejos de Kiev.

«Este es un regalo simbólico», dijo, «porque diariamente extraemos fragmentos similares de minas rusas, bombas y cohetes de los cuerpos de soldados, civiles, e incluso niños inocentes. Son signos visibles de la destrucción total y la muerte que Rusia está trayendo a la tierra ucraniana», detalló el arzobispo.

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Recrudecimiento en combates y víctimas

La visita de Shevchuk coincide con un recrudecimiento de los combates: en el frente del Dombass los rusos han intentado estos últimos días distintas ofensivas, que los ucranianos aseguran haber frenado causándoles muchas bajas. En el frente de Jersón, los rusos parecen estar retrocediendo al otro lado del Dniéper pero sin abandonar del todo la ciudad, la única capital regional que han tomado en esta guerra.

Según datos de Naciones Unidas a 6 de noviembre, la guerra que empezó en febrero ha causado la muerte a 6.490 civiles y ha herido a 9.972 (Naciones Unidas detalla que le falta acceso a datos de zonas ocupadas por Rusia).

Las bajas militares son más difíciles de contar: Ucrania asegura a 7 de noviembre que ha causado 77.000 bajas militares a Rusia. La agencia AsiaNews, sin citar fuente, afirma que los servicios secretos rusos (la SVR) han presentado un informe a Putin detallando unas 100.000 bajas: 77.290 de las Fuerzas Armadas, 2.300 de la compañía de mercenarios Wagner y 5.300 del cuerpo militar Rosgvardiya. Ni Rusia ni Ucrania difunden datos de bajas militares propias.

El embajador ruso dice que el Papa ayuda a los intercambios de presos

Shevchuk no es el único que ha agradecido el papel del Papa en los intercambios de prisioneros. También lo ha hecho el embajador ruso en el Vaticano, Alexander Avdeev, según declaraciones que concedió a AskaNews, de las que se hace eco el diario ruso Kommersant: “La liberación por parte rusa de prisioneros de guerra ucranianos, o su intercambio, se lleva a cabo teniendo en cuenta las listas que nos transmite regularmente el Papa Francisco. En este contexto, apreciamos mucho el trabajo personal del Pontífice, quien está llevando a cabo una importante misión humanitaria, permitiendo que cientos de personas regresen con sus familias”, declaró el embajador ruso ante la Santa Sede.

El pasado domingo 6 de noviembre, el Papa hablaba del embajador Avdeev con los periodistas que le acompañaban en el vuel de vuelta desde Bahréin. «Al día siguiente de [el comienzo de] la guerra -pensé que no se podía hacer, una cosa insólita- y fui a la embajada rusa, a hablar con el embajador, que es un buen hombre […]. Recuerdo un comentario que me hizo entonces: ‘Hemos caído en la dictadura del dinero’, hablando de la civilización. Un humanista, un hombre que lucha por la igualdad. Le dije que estaba dispuesto a ir a Moscú para hablar con Putin, si era necesario. Lavrov [el ministro ruso de Asuntos Exteriores] respondió muy amablemente -gracias- (pero) que no era necesario por el momento. Pero desde entonces estamos muy interesados», comentó el Papa.

Después el Papa declaró que «el pueblo ruso es un gran pueblo», mientras que los que pelean «son mercenarios, soldados que van a la guerra como una aventura, mercenarios… Prefiero pensarlo así porque tengo una gran estima por el pueblo ruso, por el humanismo ruso. Basta con pensar en Dostoyevski, que hasta hoy nos inspira, inspira a los cristianos a pensar en el cristianismo. Siento un gran afecto por el pueblo ruso y también por el ucraniano», apuntó.

Francisco recordó que siendo él un niño de 11 años un sacerdote le enseñó «a servir la misa en ucraniano y todas estas canciones ucranianas las conozco en su idioma, porque las aprendí de niño, así que tengo un cariño muy grande por la liturgia ucraniana. Estoy en medio de dos pueblos que amo», añadió.

Y aseguró que «la Santa Sede ha tenido muchas reuniones confidenciales, muchas cosas con buenos resultados. Porque no podemos negar que una guerra al principio quizás nos hace valientes, pero luego cansa y duele y vemos el mal que hace una guerra».

Shevchuk en la parroquia grecocatólica de Roma

En el marco de su viaje a Roma, el arzobispo Shevchuk celebró la Divina Liturgia en la parroquia grecocatólica de los santos Sergio y Baco, a la que acudieron grecocatólicos refugiados o residentes en la Ciudad Eterna.

Shevchuk preside la liturgia en la parroquia grecocatólica de Sergio y Baco en Roma

Shevchuk presidió la liturgia en la parroquia grecocatólica de Sergio y Baco en Roma, con feligreses y refugiados ucranianos.

Shevchuk predicó sobre la gran pregunta: «¿Dónde está Dios?», «esta pregunta siempre atormenta, quema, a todo ucraniano que hoy busca sentido en la realidad más insana, que es la guerra».

«¿Dónde está Dios cuando miras los entierros masivos de mujeres jóvenes y niños con las manos atadas? Te preguntas: Dios, ¿dónde estás?”.

Su respuesta: «Dios está herido cada vez que los bombardeos caen sobre las cabezas de los habitantes de Kiev, los residentes de Zaporiyia, Járkov, Mykolaiv y Jersón. Sus heridas se pueden ver en las heridas de nuestros soldados», añadió.

«Aquellos que hoy piensan que deciden el destino del mundo entero no quieren dar ni una migaja de su atención a Dios, cuando cierran sus corazones y mentes a nosotros. Que a Dios lo matan una y otra vez, le disparan, lo torturan, lo ejecutan públicamente…», denunció el arzobispo.

«Cada vez que te encuentres en circunstancias difíciles en la vida, pregúntate, ¿dónde está Dios en esas circunstancias? Y verás que Dios está mucho más cerca de lo que crees. E incluso cuando llevas heridas en tu cuerpo, las heridas de Ucrania, las heridas de nuestro pueblo, podemos decir con el Apóstol Pablo: «Que nadie me moleste, porque yo llevo las heridas del Señor y Salvador Jesucristo en mi cuerpo», concluyó ante refugiados y feligreses.

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