Osoro, en la Almudena: «Es hora de arrodillarnos y de reconocer que el mundo pertenece a Dios»

adminnoviembre 9, 20226min160
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La lluvia obligó este miércoles a celebrar la misa de la festividad de la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid, en el interior de su catedral, y no en la plaza, donde estaba prevista. Fue presidida por el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, y concelebrada, entre otros prelados de la provincia eclesiástica madrileña, por su predecesor, el cardenal Antonio María Rouco Varela, por el nuncio del Papa en España, el obispo filipino Bernardito Auza, y por el arzobispo castrense, Juan Antonio Aznárez.

Una Madre que nos abraza

En su homilía, el cardenal Osoro recordó a los fieles que con la Santísima Virgen «el Señor nos ha bendecido de una manera especial». Nos la dejó como madre cuando se la encomendó a San Juan a los pies de la Cruz, y ella «nos abraza y nos señala un camino… y nos invita a abrir nuestras vidas al amor de Dios» y a «poner en el centro de nuestra vida a Jesucristo»: «María es una Maestra que nos enseña que solamente junto a Dios descubrimos quiénes somos nosotros. Sin Dios, pasamos por este mundo como unos desconocidos para nosotros mismos y para los demás», pues «¿quién te dijo que eres hermano del que tienes a tu lado?».

Gracias a su asentimiento a la voluntad del Padre, Dios se hizo hombre «y el hombre recibe una dignidad totalmente nueva»: «El respeto a la dignidad humana y la atención a los derechos humanos son fruto de la fe en la Encarnación de Dios. Separados de la fe en Jesucristo, abandonamos el fundamento de la dignidad humana», añadió el purpurado.

Por el contrario, «con María aparece la cultura cristiana, que es una cultura de amor al prójimo, una cultura de la misericordia y, por ello, también una cultura de la justicia social». Ser cristiano implica «el amor a los débiles, los enfermos, los pobres y los ancianos; a los que, según los criterios de este mundo, muchas veces se consideran inútiles y a los que, en un contexto como el actual de guerra e incertidumbre, peor lo pasan».

El Voto de la Villa

Precisamente los pobres han sido destinatarios preferentes de las oraciones y las ofrendas materiales de más de ocho mil niños procedentes de setenta colegios que han pasado este año en los días previos a saludar y rezar a Nuestra Señora de la Almudena y llevarle flores y alimentos.

«Es hora y tiempo de arrodillarnos; es la hora de reconocer que el mundo pertenece a Dios y no al mal, por mucho terreno que pueda ganar este. Urgen hombres y mujeres que abran su corazón a Dios y que hagan presente su amor con obras. María, nuestra Madre, nos ayudará», concluyó el cardenal Osoro.

Martínez-Almeida y el cardenal Osoro.

El cardenal Carlos Osoro escucha el Voto de la Villa pronunciado por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. Foto: Luis Millán.

Poco antes, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, había renovado el Voto de la Villa, pidiéndole a la Virgen consuelo para las familias que han perdido algún miembro a lo largo de este año y atención a las necesidades «de los más débiles y desfavorecidos»: «Que iluminéis nuestras inteligencias y redobléis nuestras energías para que día a día todos contribuyamos a la construcción de una ciudad más caritativa y más justa; y por ello mismo más grande». 

En el acto estuvieron presentes, entre otras autoridades civiles y militares, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y la delegada del Gobierno en Madrid, Mercedes González.

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