Mormón devoto y misionero en Argentina… hasta que investigó sobre el origen del mormonismo

admindiciembre 3, 202215min230
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Jeremy Christiansen, padre de familia numerosa de 35 años, se crio en una familia mormona en un pueblo de Utah, fue misionero mormón en Argentina, se casó con otra mormona convencida y gran parte de su vida la dedicó a servir a la comunidad mormona.

Pero cuando empezó a hacerse preguntas doctrinales serias e investigó la historia de Joseph Smith, el fundador del mormonismo, tuvo que dejar esta doctrina. Después, investigando a los cristianos antiguos, llegó a la Iglesia que fundó Jesús: la Iglesia Católica. Ha contado su historia en el Arlington Catholic Herald.

Jeremy Christiansen ha reflexionado mucho sobre su viaje espiritual y ha escrito sobre ello. Los mormones dicen que San Pedro, Santiago y San Juan se aparecieron a su fundador, Joseph Smith, hacia el año 1829 junto al río Susquehanna en Pensilvania y le dieron las «llaves del Reino de los Cielos». Así, Jeremy tituló su libro, basado en sus diarios espirituales detallados, «From the Susquehanna to the Tiber: A Memoir of Conversion from Mormonism to the Roman Catholic Church» (Del Susquehanna al Tíber: una memoria de conversión del mormonismo a la Iglesia Católica, en IgnatiusPress).

Él desea que lectores mormones que se hacen preguntas puedan ver, en su libro y testimonio, «la verdad, el bien y la belleza del catolicismo».

Una familia centrada en la fe

Jeremy Christiansen creció en un pueblecito de Utah llamado Blanding. «Nuestra fe era central en nuestras vidas, supongo que de forma similar a como crecen católicos devotos. Decíamos las oraciones de cada mañana y noche en familia, leíamos el Libro de Mormón, íbamos a la iglesia cada domingo, participábamos en actividades juveniles durante la semana».

A finales de su adolescencia tuvo una experiencia espiritual, o al menos emocional, que le confirmó en su fe mormona. Es lo que ellos llaman «ganar un testimonio», lograr que Dios «se manifieste» mediante algún signo, una experiencia emocional subjetiva, «que para muchos mormones se convierte en la base de su creencia».

Acabado el instituto, un joven Jeremy fue dos años a Argentina como misionero. «Uno se sentía como si viviera los Hechos de los Apóstoles. Pasaba cada día, todo el día, parando a todo el mundo por la calle, tocando a puertas, intentando convencer a la gente de la verdad de mi fe». Alguna vez tenía algún éxito. Rezaban en medio de la carretera pidiendo a Dios que les guiase: ¿a qué casa, a qué persona abordar? «Cuando eso sale bien, te refuerza la idea de que Dios te dirige», señala.

Una esposa devota de familia mormona

De vuelta a EEUU, conoció a Carly, mormona devota de familia mormona devota, y se casaron en 2008. La religión era el centro de este hogar. Hubo unos años muy intensos en que los dos trabajaban y él además se sacaba un título de Derecho en Utah mientras iban llegando los bebés, a la vez que eran voluntarios en su iglesia. Aún siguen atendiendo bebés: tienen siete hijos, de 13, 12, 10 y 8 años los mayores, de 3, 1 y algunas semanas el pequeño. Fue una época complicada aunque feliz.

Pero sucedió que en cierta ceremonia en la iglesia, un líder de su comunidad dio hizo una especie de profecía de parte de Dios, «unas promesas realmente específicas», que le animaron, sobre éxitos laborales. Y esos éxitos no llegaron.

Que no se cumplieran esas profecías en su ámbito laboral hizo pensar a Jeremy. Además, vio que había algunos miembros prominentes del mormonismo que dejaban esta religión. Al irse criticaban su falta de base histórica, y sus doctrinas.

El libro de mormón, supuestamente traducido por ciencia infusa por Joseph Smith a partir de unos textos en lengua desconocida

El Libro de Mormón, supuestamente traducido por ciencia infusa por Joseph Smith a partir de unos textos en lengua desconocida. Una crítica aquí.

Joseph Smith y el extraño origen del mormonismo

¿De verdad Joseph Smith en la primera mitad del siglo XIX recibió la visita de un ángel, le enseñó unos textos ocultos sobre láminas de oro, aprendió divinamente lenguas olvidadas y así «tradujo» los textos del Libro de Mormón, cuyos supuestos originales desaparecieron enseguida? ¿De verdad esos textos obtenidos de forma tan extraña eran superiores a la Biblia y los que debían usarse para interpretarla? Todo se basaba en fiarse en las extrañas declaraciones de Joseph Smith.

Jeremy investigó al «profeta» del mormonismo: que se había involucrado en cosas de magia popular, que se había dedicado a excavar buscando tesoros… y que, sobre todo, fue extremadamente polígamo y promotor de poligamia. Eso ya le inquietó.

Se dio cuenta de que las biografías de historiadores y académicos le mostraban un origen del mormonismo mucho más creíble y razonable: ni ángel, ni libro, ni profeta…

«Te enseñan una narración en los mormones, y notas que hay cosas aquí y allá que no tienen mucho sentido, pero no te dedicas a pensar en ello», explica. Pero al investigar y leer, todo el edificio mormón se hunde.

En 2015, le dijo a su esposa que ya no creía en el mormonismo. Él la acompañaba a ella y a los niños al culto mormón, pero sufría por dentro. «Te sientes engañado, y tonto por haber creído. Además, estás casado con una mujer devota que educa a nuestros hijos en ese credo. Los niños iban creciendo y oía que les enseñaban cosas que yo sabía que no podían ser verdad de ninguna manera, y se me hacía cada vez más difícil soportarlo», recuerda.

Investigó sobre los cristianos antiguos

Ya no era mormón, pero aún se consideraba cristiano, interesado en Cristo, sus enseñanzas y valores.

Los mormones consideran ser cristianos, porque hablan de Jesucristo, pero el resto de los cristianos -ortodoxos, católicos o protestantes –no les considera cristianos, porque no creen que Jesús sea realmente Dios, ni creen en Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo. En realidad, los mormones creen en una forma peculiar de politeísmo. También los musulmanes hablan bien de Jesús como profeta y hacedor de milagros… pero eso no basta para ser cristiano.

«Pensé que sería interesante ver qué es lo que creían los cristianos antiguos, y que podía escoger de aquí y de allá algunas cosas que ellos creyeran y construir mis propias creencias», recuerda Jeremy.

«Me asombró descubrir que aquella gente era católica, o al menos parecía muy cercana al catolicismo o la ortodoxia oriental. Eso me preocupó: no era lo que esperaba encontrar», añade.

«Una cosa que me tocó por dentro fue la Presencia Real [de Cristo en la Eucaristía]. Me pareció obvio que, creyera yo o no en ella, aquella gente sí la creía».

Jeremy se volcó durante un año en investigar más, intensamente, sobre el catolicismo. Para su mujer, es como si estuviera desaparecido, volcado en sus investigaciones.

Lejos de Utah… el poder de la primera misa

La familia entonces se mudó por trabajo a Alexandria, cerca de Washington DC, en la diócesis de Arlington.

Lejos de Utah y el entorno mormón, Jeremy acudió, como un explorador, a su primera misa, en la parroquia de Santa Rita.

«¡Fue tan poderoso y conmovedor! Fue como ser transportado a otro universo. Y, en cierto sentido, fue muy distinto del tipo de emocionalismo del mormonismo. Había algo enraizado y antiguo en la liturgia católica».

En 2018, Jeremy renunció oficialmente a su membresía en los mormones y fue bautizado en Santa Rita. Su mujer e hijos acudieron a ver como le bautizaban.

La Iglesia Católica acepta los bautizos de protestantes y ortodoxos como sacramento, al realizarse en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, pero esto no pasa con Testigos de Jehová y mormones, que necesitan bautizarse para hacerse católicos.

Coronavirus: la misa por Internet en casa

Su mujer consideraba que el paso al catolicismo de Jeremy no era «lo ideal» pero al menos veía a su marido más centrado y atento en casa. «Sintió como que le devolvían a su marido«, dice Jeremy.

Y dos años después, en 2020, llegó el coronavirus y sus confinamientos. Jeremy no podía ir a misa, así que ponía la misa en Internet... y su esposa Carly se sumaba a verla. Así empezó un acercamiento a la fe católica.

Los niños empezaron a ir a la escuela católica de la parroquia. Y toda la familia dio el paso. En 2021, cuando nació el pequeño peter Ambrose, no sólo se bautizó el bebé sino también la mamá.

«A veces Dios obra en nuestras vidas de formas difíciles de ver en su momento, de formas muy inesperadas», constata Jeremy, mirando al pasado y contemplando a su gran familia católica.

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