Quintana Paz: pese a los vacíos formativos de la Iglesia, hay un despertar católico joven y rebelde

admindiciembre 9, 202211min240
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La presencia (o incomparecencia) de intelectuales católicos en los debates públicos y el peso de la cultura católica en la sociedad actual han suscitado en los últimos años diversos análisis de Miguel Ángel Quintana Paz que a nadie han dejado indiferentes.

[Ver en ReL la referencia a algunos de ellos:

«En un mundo histérico, el catolicismo va a contracorriente»… y aporta sensatez, incluso a ateos (2022)

Quintana Paz incide en el debate sobre la batalla cultural: qué es y qué no es el cristianismo hoy (2021)

¿Tiene sentido que la Iglesia se queje de que otros la acallen? Una polémica que ha tenido impacto (2020)]

Doctor en Filosofía, profesor universitario de Ética y actualmente en el Instituto Superior de Sociología, Economía y Política [ISSEP] de Madrid), Quintana Paz vuelve sobre estas cuestiones en un reciente artículo en The Objective  titulado Lo católico está de moda.

Muy poco «de las cosas de Dios»

Con motivo de la queja de un amigo sobre la formación religiosa de su hijo en un colegio católico, Quintana lanza algunos dardos a la oportunidad desaprovechada por la Iglesia de dar una auténtica formación católica a cientos de miles de niños a lo largo de quince años.

Lanza, así, algunas puyas contra la instrucción en «ecosostenibilidad» y en ser «buen vecino, feminista e inclusivo», con el resultado de que los alumnos salen de sus colegios «con menos conocimientos de la Historia Sagrada que del argumento de la serie Élite; con una idea de la doctrina católica que se reduce al mandato de ser buenines y poco más».

Como el niño de su amigo, dedicado durante semanas en clase de Religión a forrar un tetrabrik que representase la Carta de San Pablo a los Filipenses sin saber nada sobre San Pablo ni sobre Filipos: «Y así perdemos el tiempo con eso, en vez de aprender las cosas de Dios«, lamentaba su padre.

«Es terrible cuando detectas más deseos de saber en un infante que ganas de enseñar en una institución«, lamenta a su vez Quintana.

¿La moda de lo católico?

Pero hay otra cara de la moneda, que es el interés que ha detectado por las cosas de la religión en jóvenes veinteañeros que, recién recobrada la fe, «al ir a echar mano de lo aprendido hasta bachillerato perciben que es un bagaje que solo les serviría para presentarse en un concurso de miss España: la paz es buena, las guerras son malas, es loable reciclar… y Confucio es el fundador del confusionismo». Esos jóvenes no le preguntan por los objetivos de desarrollo sostenible ni sobre la Agenda 2030, pero sí le piden «explicaciones teológicas«.

Hombres rezando el Rosario.

Rezar el Rosario es hoy todo un acto de rebeldía frente a la ideología dominante. Foto: Policraticus / Cathopic.com

Julia Yost escribió el pasado verano un artículo en el New York Times apuntando a la Iglesia católica como «el local de moda» de la ciudad, y su argumento «sonaba sensato», opina Quintana. A saber, que «en una sociedad que obsesiona a mujeres y varones jóvenes con lograr un buen puesto de trabajo, muchos se resisten a ocultarse su deseo más íntimo: formar una familia. Y que esta sea estable, que se funde en una promesa de no disolverse cual sacarina ante la primera dificultad. Es razonable que esas generaciones vuelvan entonces sus ojos a una institución que les habla en ese mismo lenguaje, porque cree en el matrimonio indisoluble: la Iglesia católica».

Del mismo modo, «a medida que todo el mensaje moral de nuestras élites (mediáticas, empresariales, políticas) se limita a ponerse siempre del lado de las minorías (y a exigirte que revises tus «privilegios» si no perteneces a ellas), resulta también previsible que haya jóvenes que busquen una ética más rica: un modo de ordenar tu vida que incluya otros esfuerzos, que te incite a dar lo mejor de ti desde que te levantas hasta que te acuestas, y no solo cuando te topas con alguien que gimotee por lo muy víctima que es».

La situación es tal que «de repente, para rebelarte contra el sistema en los Estados Unidos no tienes por qué ponerte una gorra roja de MAGA y acudir a un mitin de Trump, sino que también puedes portar un rosario, intentar ser casto e ir a comulgar«.

Quintana concuerda en que esa «moda» existe, aunque sea aún minoritaria: es «un fenómeno incipiente, nuevo… Un suceso que promete sorpresas, aunque quizá solo se quede en unos pocos», como pocos son también, subraya, quienes calzan manolos o llevan las joyas a la última; y son, sin embargo, quienes marcan «tendencia«.

Filipenses

De hecho, cita la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que, si bien marca un pobre 8,9% de católicos entre los jóvenes de 25 a 34 años, señala un 11,7% entre los 18 y 24, casi tres puntos por encima.

«¿Tendencia o mero espejismo?» Responde apelando al capítulo 1 de la citada Carta a los Filipenses: «Confiemos en que cada cual sepa, como invitaba San Pablo, elegir lo mejor», concluye.

Él no la cita, pero en ese texto paulino encontramos esta exhortación paulina: «Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo, de modo que, tanto si voy a veros como si tengo de lejos noticias vuestras, sepa que os mantenéis firmes en el mismo espíritu y que lucháis juntos como un solo hombre por la fidelidad al Evangelio, sin el menor miedo a los adversarios; esto será para ellos signo de perdición, para vosotros de salvación: todo por obra de Dios. Porque a vosotros se os ha concedido, gracias a Cristo, no solo el don de creer en él, sino también el de sufrir por él, estando como estamos en el mismo combate; ese en que me visteis una vez y que ahora conocéis de oídas» (Fil 1, 27-30).

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