«Muchas de las leyes de ideología de género y del aborto han sido redactadas en logias masónicas»

admindiciembre 13, 202214min270
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La masonería se ha vuelto en muchas ocasiones un término tabú y, en otras, una especie de caricatura que esconde graves amenazas. Pero, ¿en qué consiste realmente? ¿de qué forma actúa y qué planes tiene para la Iglesia? Para hablar de todos estos temas, el historiador, ensayista y profesor de la Universidad San Pablo-CEU (Madrid), Alberto Bárcena, charló recientemente con el periodista Álex Navajas en el canal Creo TV.

«La gran defensa de la masonería en España es presentarse como víctima del franquismo, reivindicando ser la defensora de las libertades, ser los padres de la democracia… eso sí, les gusta menos hablar de las condenas de los Papas. Procuran no mostrarse públicamente contrarios a la Iglesia«, comienza diciendo Bárcena, que escribió hace unos años el libro Iglesia y Masonería. Las dos ciudades.

En pecado grave

Obra en la que queda muy bien reflejada la postura de la Iglesia sobre la masonería, condenada desde que nace hace 300 años. «Ya Clemente XII dijo que eran peligrosos ‘para la seguridad del Estado y la salvación de las almas’. En 1751, Benedicto XIV vuelve a condenarla en este mismo sentido… luego los Papas han ido conociendo mejor lo que había detrás, y llega la encíclica más importante al respecto que es Humanum Genus, de León XIII, donde se habla de la ingeniería social que propone la masonería y de cuánto les importa la educación», explica el historiador.

Este rechazo a la masonería por parte de la Iglesia ha continuado también con los últimos Papas. «La última condena de la Santa Sede es del año 1983, y lleva la firma del por aquel entonces prefecto de la Doctrina de la Fe, el cardenal Ratzinger. Aquella condena, que es un simple folio, tiene una frase muy clara, para que no haya confusión: ‘El masón está en pecado grave y no puede comulgar‘. No estamos hablando de matices», expresa.

masones La última condena de la Santa Sede es del año 1983 y lleva la firma del por aquel entonces prefecto de la Doctrina de la Fe, el cardenal Ratzinger.

Sin embargo, en opinión del historiador, en los últimos tiempos esa condena en la práctica se ha ido relajando. «Desgraciadamente tenemos al cardenal Ravasi, que hace unos años decía que había que abrirse a un diálogo con la masonería y que teníamos puntos en común. Esto parte de una falacia. El cardenal, por edad, tiene que saber que, en la década de los setenta, la gran logia de Alemania tuvo contacto con los obispos alemanes, para ver si había habido un cambio en la masonería. El informe que hicieron fue demoledor, de que no había posibilidad ninguna, los denuncia como ‘una contra iglesia’, dicen que ‘ritos y palabras imprimen carácter en el masón’, casi como cuasi sacramentos», comenta.

Sobre cuáles son los auténticos principios de la masonería, el profesor lo tiene claro. «Han llevado a cabo una ingeniería social desde el siglo XVIII, han ido a por la educación religiosa, a instaurar el laicismo siempre que han tenido ocasión, a erradicar la raíz cristiana de Occidente, y a crear un hombre nuevo en el que la verdad revelada sobra y donde el dogma es inaceptable», afirma.

Un mundo nuevo

Esta idea de crear un hombre nuevo se pudo comprobar muy bien durante la revolución rusa. «La revolución tuvo el apoyo de la gran banca judía norteamericana y del asesor del presidente Wilson, que había dicho que había que lograr una sociedad como la que soñó Marx. ¿Por qué querrían ayudar a una revolución comunista, siendo americanos y banqueros? Ellos estaban pensando en un mundo nuevo, lo que hoy se llama ‘el nuevo orden mundial’. Eso lo entiendes bien con las ‘palabras de paso’ de la masonería: ‘disuelve y coagula’. Disolver todo lo que tenga raiz cristiana», comenta.

El historiador va más allá y reconoce que muchas de las leyes que se aprueban hoy en día en los parlamentos llevan el sello de la masonería. «Todas las leyes de ideología de genero, y muchas del aborto, han sido redactadas en logias. Han sido ‘planchadas’, llevan el tema a la logia y allí se escribe, y luego se le meten enmiendas para poderlo presentar ante un Congreso. La ley del aborto francés se ‘planchó’ en una logia de París», asegura. 

Bárcena habla también sobre lo que se esconde detrás de las creencias masónicas. «‘El gran arquitecto del universo’ puede ser lo que tú quieras, hasta una abstracción. También hay logias que te aceptan siendo ateo. Lo que no puede ningún masón es aceptar la revelación y defender algún dogma. Podemos resumir sus creencias en un sincretismo religioso, lo que es el nuevo orden mundial, al que nos quieren llevar», relata.

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En ‘Iglesia y Masonería’, el experto Alberto Bárcena detalla cómo la Iglesia ha condenado la masonería desde su origen.

Otro de los rasgos de la masonería es querer parecer inocua. «Al famoso general Serrano, cuando le iban a ascender dentro de la masonería, le pidieron que escupiera a un crucifijo, y él se negó. La logia se reunió unos minutos para ver cómo hacían con él, Serrano era el regente de España en ese momento. Salieron y le dijeron que aquello había sido solo una trampa para probar su entereza, y que había quedado demostrada», afirma.

En la propia Iglesia

Para el historiador, la masonería utiliza múltiples caras para confundir. «La masonería es un árbol frondoso, tiene ramas y obediencias distintas. Por ejemplo, Derecho Humano, que son unas logias mixtas, que aceptan hombres y mujeres, son las más abiertamente luciferinas, en el sentido en el que sus dirigentes han reconocido practicar alguna vez veneración a Lucifer», confiesa Bárcena.

Otro gran problema es la infiltración masónica en la propia Iglesia Católica. «Pío VI ya en el siglo XVIII habla de la infiltración de la masonería en la Iglesia. En los siglos XIX y XX hay una infiltración muy fuerte pero los Papas eran muy combativos. Durante el pontificado de Francisco, en Francia, se descubrió que un sacerdote era masón. Su obispo le llamó a capítulo, porque la Santa Sede le dijo que interviniera. Pero, a este cura, se le dio a elegir, y eligió ser masón. Antes ni se le preguntaba, directamente se le suspendía«, explica.

El historiador termina hablando de lo que para él es uno de los grandes rasgos de este tiempo y del que tiene gran culpa la masonería. «Lo que el Papa Benedicto XVI llamó ‘la dictadura del relativismo’ es una herencia masónica. Igual que te haces un Dios, como ‘el gran arquitecto’, que puede ser Lucifer sin ningún problema, te puedes crear también un sistema de valores consensuado con tu logia. Ese relativismo de las logias se ha permeado en toda la sociedad», relata. 

Aquí puedes ver la charla íntegra de Alberto Bárcena con Álex Navajas en Creo TV. 

En este sentido, Bárcena insiste en destacar la lucidez que ha tenido el Papa emérito. «En uno de sus últimos libros, Benedicto XVI habla de que se está instaurando una nueva dictadura. Que ‘la del relativismo’ ha servido como puente para la ‘dictadura del credo del anticristo’. Hay una serie de dogmas en los que, si no estás de acuerdo con ellos, estás fuera del marco democrático. Por ejemplo, en la revocación del aborto en EE.UU… la Corte Suprema nos da igual, porque nosotros somos dioses. Algo definitivo en la masonería es el gnosticismo, ellos te van a transmitir un conocimiento oculto que te eleva por encima del resto», concluye. 

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