El Parlamento Europeo condena el Holodomor y pide a los países educar sobre más crímenes soviéticos

admindiciembre 16, 202216min360
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El 14 de diciembre de 2022 el Parlamento Europeo ha aprobado por amplísima mayoría (507 votos a favor, 12 en contra y 17 abstenciones) un documento (aquí) que denuncia como genocidio la hambruna artificial infligida por «el régimen totalitario soviético» en Ucrania entre 1932 y 1933, conocida como el Holodomor.

El documento no menciona nunca las palabras «comunismo» ni «Partido Comunista». El culpable fue, insiste el texto, «el régimen soviético» (menciona 18 veces la palabra «soviético»). Menciona una vez a Stalin, que gobernaba esos años. No menciona las hambrunas causadas por Lenin diez años antes, en 1921 y 1922, de las que se han cumplido precisamente cien años y que mataron entre 3 y 5 millones de personas.

El texto aprobado no establece cuántas víctimas mortales causó el Holodomor de 1932 y 1933, limitándose a hablar de «millones».

Los historiadores tienen problemas para establecer cifras: el cálculo más repetido es de 5 o 6 millones de muertos si se cuentan las hambrunas provocadas no solo en Ucrania, sino también en el Cáucaso Norte, Kazajistán, las regiones del Don y el Volga, y el Kubán. Las víctimas ucranianas serían entre 3 y 4 millones de personas.

El documento reconoce que el Holodomor «fue planificado de forma cínica y llevado a cabo de manera cruel por el régimen soviético con objeto de imponer en toda la Unión Soviética la política de colectivización de la agricultura y de acabar con la población de Ucrania y su identidad nacional» y que «la aniquilación de la identidad ucraniana también se llevó a cabo con un reinado del terror contra los portadores de la identidad cultural ucraniana».

Además, reconoce que «el régimen soviético utilizó métodos crueles similares en otras partes de la Unión Soviética, en particular en Kazajistán, Bielorrusia y el Cáucaso septentrional, entre otros».

Tráiler en castellano de la película Cosecha Amarga (Bitter Harvest), de 2016, sobre la hambruna provocada del Holodomor.

El Papa y otros reconocimientos previos del Holodomor

El Papa Francisco ha hablado varias veces a lo largo de su Pontificado del Holodomor (aquí en 2018), igual que ha mencionado en varias ocasiones el genocidio del régimen de los Jóvenes Turcos contra los armenios. En Argentina, Jorge Mario Bergoglio tuvo contacto con las numerosas comunidades católicas originadas en armenios y ucranianos escapados del terror.

En varias ocasiones ha recordado que fue monaguillo de un cura greco-católico ucraniano y se aprendió de memoria buena parte de la Divina Liturgia en ucraniano. El Papa volvió a mencionar el Holodomor en actos públicos hace unas semanas al cumplirse 90 años de los hechos y en su  Carta del Santo Padre al pueblo ucraniano a nueve meses del principio de la guerra.

Durante décadas, el Holodomor fue ocultado o negado o minimizado por todos los que buscaban hablar bien de la URSS y el comunismo en general. La novela de Vassil Barka El príncipe amarillo, de principios de los años 60, es comparada con Archipiélago Gulag de Soltzhenitsyn porque, como ella, abrió los ojos a muchos y rompió el silencio. 

Antes de 2020, eran una quincena los países que oficialmente se habían referido al Holodomor como un genocidio. Pero en los últimos meses, ha habido más declaraciones, al cumplirse 90 años y en el contexto de los bombardeos rusos con misiles que en pleno invierno destruyen en acceso de la población civil ucraniana a calefacción, gas y electricidad. De hecho, en la noche del 15 al 16 de diciembre, al día siguiente de la declaración del Europarlamento, Rusia lanzó la 7ª oleada masiva de ataques de misiles a larga distancia contra centrales energéticas e infraestructuras civiles sin valor militar.

En noviembre Alemania reconocía el Holodomor como «genocidio contra el pueblo ucraniano», y también lo hacía el Parlamento de Moldavia, el de Rumanía y la Cámara Alta del Parlamento irlandés. El 14 de diciembre lo reconocía el Senado de República Checa.

Así, la declaración del Europarlamento contabiliza que «en diciembre de 2022, los Parlamentos u otras instituciones estatales representativas de más de veinte países habían reconocido el Holodomor como genocidio o como crimen contra el pueblo ucraniano y crimen de lesa humanidad».

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Camiones y soldados soviéticos se llevan las cosechas y condenan a morir por hambre a los campesinos en la película de 2016 Cosecha amarga. Lenin provocó así una gran hambruna en 1921-1922 en varias regiones, y Stalin otra en 1932-1933, en Ucrania, Kubán, Cáucaso y otras zonas.

El Europarlamento pide educar e investigar más sobre crímenes soviéticos

Algunos medios de comunicación han publicado la noticia sobre la declaración del Holodomor sin añadir su segunda parte: que pide que se investiguen más crímenes de la época soviética y que se eduque sobre ellos en el sistema educativo de los países europeos. En un contexto en que Rusia, desde hace unos años, intenta ocultar o minimizar los crímenes de la época soviética, el Parlamento Europeo (esos 507 votos frente a 12) la resolución añade que:

– «pide a los Estados miembros de la Unión y terceros países que promuevan la sensibilización sobre estos acontecimientos y otros crímenes cometidos por el régimen soviético mediante la incorporación de los datos históricos sobre estas cuestiones en los programas educativos y de investigación, con el fin evitar tragedias similares en el futuro»;

– «pide a todas las instituciones de la Unión y a los Estados miembros que apoyen al mundo académico y a la sociedad civil en la documentación, la investigación y la educación sobre la represión política y los crímenes totalitarios en la Unión Soviética»;

– «lamenta que los crímenes cometidos por el régimen totalitario soviético aún no hayan sido evaluados desde una perspectiva jurídica, que los autores de estos crímenes no hayan sido llevados ante la justicia y que estos crímenes nunca hayan sido condenados claramente por la comunidad internacional; pide una evaluación exhaustiva, histórica y jurídica del régimen soviético y un debate público transparente sobre sus crímenes»;

– «la evaluación del régimen soviético y un debate público transparente sobre sus crímenes son de suma importancia para la propia Rusia»;

– «pide a la Federación de Rusia, como sucesora primaria de la Unión Soviética, que reconozca oficialmente el Holodomor y se disculpe por tales crímenes».

¿Y las hambrunas de Lenin de hace 100 años?

Se cumplen en 1922 cien años del «barco de los filósofos», cuando cientos de intelectuales rusos, muchos de ellos cristianos devotos, fueron deportados por Lenin al extranjero, y todos sus bienes confiscados. ReligionEnLibertad lo recordaba aquí, pero apenas se ha conmemorado el hecho pese a su importancia cultural e histórica.

En realidad, Lenin decidió expulsarlos porque vio que eran capaces de organizarse contra la hambruna de 1921 y 1922 que él mismo había provocado (confiscando grano que exportaba el régimen masivamente) y que causó entre 3 y 7 millones de muertos en muchas regiones rusas, tártaras y kazajas.

Se suele recordar una carta de Lenin al Politburó el 19 de marzo de 1922 animando a aprovechar la hambruna para requisar todas las propiedades eclesiales: «Ahora y solo ahora, cuando las personas se consumen en áreas afectadas por la hambruna y cientos, si no miles, de cadáveres yacen en las carreteras, podemos (y por lo tanto debemos) perseguir la eliminación de propiedades de la iglesia con la energía más frenética y despiadada y no dudéis en sofocar la menor oposición. (…) Más adelante no lo haremos, porque en ningún otro momento, además del hambre desesperada, nos dará ese estado de ánimo entre la masa general de campesinos que nos garantizaría la simpatía de este grupo, o, al menos, nos aseguraría la neutralización de este grupo en el sentido de que la victoria en la lucha por la eliminación de la propiedad de la iglesia, de manera incuestionable y completa, estará de nuestro lado».

Ya el Lenin joven de 1891 se negó a colaborar en una campaña contra el hambre en la ciudad de Samara porque, escribió, el hambre tiene «numerosas consecuencias positivas», pues «destruye no solamente la fe en el Zar, también en Dios» (citado en El Libro negro del Comunismo, obra de varios historiadores publicada en 1997).

Los ucranianos de hoy han conseguido que el mundo recuerde la hambruna comunista criminal de Stalin de hace 90 años. Pero los rusos, tártaros y kazajos de hoy no están en condiciones de pedir que el mundo recuerde la otra hambruna comunista criminal de hace 100 años (sus gobiernos actuales no lo permitirían).

Al menos, ahora el Europarlamento pide que se conozcan, estudien y divulguen estos crímenes. 

El ucraniano Slavko Novytski fue el autor del documental «Harvest of Despair» (Cosecha de Desesperación), aquí en español, sobre el Holodomor de 1932-1933. Producido por el Ukrainian Canadian Research and Documentary Centre en 1983 y estrenado en 1985, recibió numerosos premios.

 

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