«La fe crece, la moral crece, no funciona intentar envasarlo todo», dice el Papa en el diario «ABC»

admindiciembre 18, 202234min230
logo_2020.png

El periódico ABC, veterana publicación de Madrid de tradición conservadora, ha publicado una larga entrevista con el Papa Francisco, realizada en Roma por Julián Quirós, su director desde 2020, y por su corresponsal en el Vaticano, Javier Martínez-Brocal, con fotos de Matías Nieto. Es fruto de una conversación de más de hora y media en que se tratan muchos temas.

Las conclusiones que saca el director

Comentando la entrevista, Julián Quirós destaca que «el Papa desvela que ha firmado una renuncia efectiva en el caso de que ocurra cualquier percance con su salud. Con esta declaración Francisco responde, gana tiempo y apaga rumores acerca del final de su mandato, justo a los diez años de la proclamación. Da por superados sus problemas con la rodilla, mantiene una voluntad sin resquicios, la firmeza de sus convicciones, una agenda intensa, y al mismo tiempo garantiza que si surgiera cualquier eventualidad el cónclave puede activarse de inmediato».

El director de ABC añade que «Francisco escribe, llama y cierra personalmente sus encuentros con los medios de comunicación. En lugar de poner una fecha concreta, pregunta al periódico por su disponibilidad, cuando se contesta que la que mejor le venga al Santo Padre, insiste en que le ofrezcamos un par de alternativas y más tarde las consulta con su agenda. El Papa después vuelve a hablar personalmente con el periodista para matizar alguna declaración; algo extravagante cuando hasta los concejales de Cementerios usan asesores y jefes de prensa para la mínima necedad».

Durante la entrevista, nos explica, el Pontífice «se queda solo con los periodistas, ni siquiera una monja o un secretario tras la puerta por si necesitara un vaso de agua o un documento. Y por las mismas solo se va por el vestíbulo de la casa Santa Marta, pasando delante de dos conserjes que apenas siguen sus pasos con la mirada hasta el ascensor, donde Bergoglio pulsa el botón y solo desaparece».

Reservas y ambigüedades en temas hispanos

El director de ABC considera que el Papa «habla claro en muchos asuntos y se le notan reservas y ambigüedades en el terreno político, especialmente con las cosas de España y de Latinoamérica. A veces evita pisar callos y otras no le importa ser demasiado explícito».

En su opinión, es «inflexible con el asunto de los abusos, con el gobierno de la Iglesia y con las tensiones entre sus distintos sectores. No disimula; da la impresión de que a juicio del Santo Padre las corrientes más tradicionales deben aprender a amoldarse, a renovarse, a convivir con los nuevos tiempos, en una tensión que no es nueva en la historia del catolicismo».

La conclusión del director es que «la imagen general que se refleja de Francisco en la sociedad es correcta y aproximada, sin distorsión. Gustará o no, pero el retrato de conjunto que conocemos del Papa es fidedigno».

ABC entrevista al Papa Francisco con gran despliegue de páginas y espacio

Los cristianos que no se sienten cuidados por él

Los periodistas preguntan al Papa por los cristianos que «se puedan sentir descuidados» por él.

«Si son buenos, no se sienten descuidados», responde el Pontífice. «Si tienen algo medio escondido, que ni ellos lo saben, son como ese hijo mayor de la parábola del hijo pródigo: «Te sirvo desde hace tantos años, y ahora cuidas de aquel, y a mí no me das bolilla». Es un pecado feo, de ambición escondida, de querer figurar, ser tenido en cuenta (así se podría interpretar)… Es un poco vivir la pertenencia a la Iglesia como lugar de promoción».

El Papa puntualiza que «el problema no es la tradición. La tradición es la fuente de inspiración. La tradición son nuestras raíces que te hacen crecer y van andando y creciendo y te hacen crecer en vertical. El problema es andar hacia atrás».

Lo que al Pontífice le preocupa es el pensar que es «‘mejor estar como se hacía antes’, ‘es más seguro’, ‘no arriesgues’. Ese marchar hacia atrás. Y la Carta a los Hebreos dice: «Nosotros no somos gente que va hacia atrás, sino hacia adelante». El pecado de ir hacia atrás por seguridad. Y creo que eso pasa en la Iglesia».

Y añade: «Lo que quiero decir es que no funciona el intento de envasarlo todo. La fe se desarrolla, crece, y la moral crece, pero naturalmente no de cualquier sentido. Vicente de Lerins decía que ese desarrollo tiene que ser ‘ut annis consolidetur, dilatetur tempore, sublimetur aetate’. O sea, de tal manera que creciendo se consolide, se haga más amplia con el tiempo y mucho más fina con los años».

En otro momento de la entrevista, explica su visión de cómo «el Espíritu Santo actúa en dos tiempos. Primero te arma lío, te remueve las cosas, y después te hace la armonía. Alguien que quiere hacer la armonía sin abrirse a los carismas, no es del Espíritu. Alguien que busca solamente la diferencia sin la armonía, no es del Espíritu. Armonía no es lo mayoría o la minoría de los votos».

Sobre Benedicto XVI: «Es un santo»

En febrero de 2023 se cumpliran diez años de la renuncia de Benedicto XVI. Francisco comenta sobre él: «Lo visito con frecuencia y salgo edificado de su mirada transparente. Vive en contemplación… Tiene buen humor, está lúcido, muy vivo, habla bajito pero te sigue la conversación. Me admira su inteligencia. Es un grande». Añade después: «Es un santo. Es un hombre de alta vida espiritual».

«Tengo una mujer en vista para un dicasterio»

Le comentan que aunque ha incluido a varias mujeres en altos cargos, no hay ninguna como número uno de dicasterio.

«Es verdad. Pero la habrá», anuncia el Pontífice. «Tengo una en vista para un dicasterio que quedará vacante en dos años. Nada impide que una mujer guíe un dicasterio en el que un laico puede ser prefecto». Comenta un debate entre los cardenales Oullet y Rouca Varela sobre por qué algunos dicasterios quedan reservados para sacerdotes.

Si el Papa quedara impedido…

«¿Qué ocurre si un pontífice queda repentinamente impedido por problemas de salud o accidente?», le preguntan. «Yo ya he firmado mi renuncia», aclara el Papa. Lo hizo desde el inicio de su pontificado. «Era Tarcisio Bertone el secretario de Estado. Yo la firmé y le dije: «En caso de impedimento por cuestiones médicas o qué sé yo, acá está mi renuncia. Ya la tienen»». Sospecha que Bertone daría el documento al cardenal Parolin cuando éste tomó el cargo de secretario de Estado. Cree que Pío XII también lo hizo, y Pablo VI.

Su documento-legado: Evangelii gaudium

Revela que de entre sus documentos, el que le gustaría dejar como legado es «el primero que hice, ‘Evangelii gaudium’, pues me salió del corazón. No es original, es un plagio de ‘Evangelii nuntiandi‘ de Pablo VI, que todavía tiene vigencia, y el ‘Documento de Aparecida’ del Episcopado Latinoamericano».

Le preocupa algo muy concreto que pasa en parroquias de todo el mundo: que las homilías, dice, son «largas y teóricas clases de Filosofía y Teología. Estamos muy retrasados en cumplir lo que el Señor quiere en las homilías».

Asegura su convicción de que «un buen católico, sobre todo si pertenece a un movimiento o a un grupo, cambia la cultura siempre. Porque aporta esperanza y camino. Y entonces, la cultura crece».

Y sobre la sinodalidad comenta que «un sínodo no es una encuesta de opinión, no es una ‘interview’ a la gente, no es un parlamento. El protagonista es el Espíritu Santo, y si Él no está, no hay sínodo».

Sobre las polémicas del sínodo sobre la familia y el de la Amazonía, le echa la culpa al «ambiente creado por los medios de comunicación. Decían que el primero, sobre la familia, era para dar la comunión a los divorciados. En realidad, era una cosa mucho más grande que incluía la posibilidad de la pastoral con los divorciados en un sentido amplio. Y el sínodo de la Amazonia, decían que era sobre si se iban a ordenar hombres casados. El Espíritu Santo llevó las cosas por otro camino».

Sobre la Iglesia en Alemania, comenta: «No me quita la paz. Yo les escribí una carta clara. La escribí solo. Un mes me llevó. Fue una carta como diciendo «reflexionen, hermanos»».

La diplomacia vaticana y los regímenes latinoamericanos

Los periodistas preguntan por qué el Vaticano es tan «prudente» y poco contundente «contra regímenes totalitarios como Ortega en Nicaragua o Maduro en Venezuela».

El Papa responde que el «arma» de la Santa Sede «es diálogo y diplomacia. La Santa Sede nunca se va. La echan. Siempre trata de salvar las relaciones diplomáticas y salvar lo que se pueda salvar con la paciencia y el diálogo».

Preguntado por Lula, «nuevo presidente de Brasil después de estar procesado y encarcelado», el Papa responde: «Es un caso paradigmático. El proceso de juicio empezó con noticias falsas en medios de comunicación que crearon un ambiente que favoreció que fuera juzgado. El problema de las ‘fake news’ sobre dirigentes político-sociales es muy serio. Pueden destruir a una persona».

Los periodistas responden que Lula fue condenado por corrupción pasiva y estuvo 580 días encarcelado, y su sentencia se anuló en 2021 por un tema competencial.

«No sé bien cómo terminó la cosa», reconoce el Papa. «Cuidado con los que arman el ambiente para un proceso, sea el que sea. Te lo arman a través de los medios de comunicación de tal manera que van incidiendo sobre los que tienen que tomar el juicio y decidir. Un juicio tiene que ser lo más limpio posible», insiste.

Ucrania: una ‘guerra mundial’ que será larga

Sobre la Santa Sede en la guerra de Ucrania, explica: «Hacemos lo que podemos. No hacen caso. Lo que pasa en Ucrania es de terror. Hay una crueldad enorme. Esto sí que es gravísimo. Y es lo que continuamente denuncio». En el Vaticano, detalla el Papa, «recibo a todos. Ahora Volodímir Zelenski me envía por tercera vez a uno de sus asesores religiosos. Estoy en contacto, recibo, ayudo».

«No veo un final a corto plazo porque es una guerra mundial. No olvidemos esto. Ahí ya hay varias manos metidas en la guerra. Es mundial. Yo creo que una guerra se hace cuando un imperio empieza a debilitarse. Y cuando hay armas para usar, vender y probar. Hay muchos intereses«, lamenta.

Sobre los abusos sexuales en entornos de iglesia

El Papa habla del escándalo de los abusos sexuales. «Es muy doloroso, muy doloroso. Son personas destruidas por quien tenía que haberlas ayudado a madurar y a crecer. Eso es muy duro. Aunque hubiera un solo caso, es monstruoso que la persona que te tiene que llevar a Dios te destruya en el camino», lamenta.

Comenta el caso del colegio Gaztelueta, en España, que estaba cerrado canónicamente y él ha ordenado que se vuelva a abrir. «Había habido juicio [canónico], pero como había tenido sentencia civil, se contentaron con eso y no procedieron. Por eso, nombré un tribunal, presidido por el obispo de Teruel, y está en marcha la cosa. No le sé decir en qué estadio está, pero sé que está en buenas manos. Pero no es el único reabierto. Hay otro caso de un sacerdote español. El proceso estaba empezado, pero se había extraviado. Lo pasé a la Rota española. Y el presidente de la Rota lo está llevando adelante. Los hemos reabierto sin ningún escrúpulo».

Recuerda que la sociedad antes, y aún hoy, ha tendido a tapar los casos de abusos, no llevarlos a la justicia. «Nosotros hacíamos lo mismo hasta que saltaron los escándalos en Boston en torno a 2002». Añade: «Es un mal muy grande, y que ‘a poquito’ lo estamos afrontando… Estamos dando estos pasos gracias a Dios».

Y después plantea una pregunta incómoda que ha dejado caer en otras ocasiones: «La vídeo-pornografía con menores, que se produce en vivo. ¿Dónde se produce? ¿En qué país? No se sabe. ¿Quién tapa todo eso? Allí habría que llamar la atención a los responsables de la sociedad. ¿Con qué cobertura siguen actuando los grupos que filman pornografía infantil?»

Anticlericalismo y la Transición en España

El Papa critica el «clericalismo» como deformación de lo que debe ser el pastor, pero cuando le hablan sobre el «anticlericalismo en España» entiende que se refiere a la violencia contra lo religioso.

«Cuando leo algunos sucesos de la Guerra Civil española, no era simple anticlericalismo. ¿Qué culpa podrían tener esas pobres monjitas a las que despedazan y torturan? Esos hechos históricos reflejaron que hubo odio a la fe, a lo cristiano. Pero no olvidemos que en todo conflicto hay excesos por las dos partes. Por desgracia, de la otra parte no les tiraban agua bendita», matiza.

Sobre heridas que se reabren en España 40 años después de la Transición, comenta: «A cada rato sale de nuevo. En esa época de superación, hubo un presidente muy valioso, Adolfo Suárez, que ayudó en la Transición. Esa época la seguí yo y me pareció buena. Lamento que ahora se desempolve eso. En cualquier caso, yo recibo a la gente de la derecha, de la izquierda. Si vienen aquí, yo les recibo. No le cierro la puerta a nadie».

Y añade: «Aquí he recibido a comunistas, socialistas, católicos practicantes, del partido de centro, democráticos… Y cuando vino el jefe de gobierno de España con su gabinete, para no dar pie a interpretaciones malas, el saludo que les hice lo hice en directo para toda España».

Admite que no ha ido a España, dedicado a visitar «los países chicos de Europa, no he ido a ningún país grande en Europa». Si fue a Estrasburgo o si en el futuro va a Marsella «para el Encuentro del Mediterráneo» no es «por Francia». No deja entrever ninguna intención de visitar España ni otros países europeos.

Sobre la Iglesia española

Asegura que los obispos españoles «son buenos obispos, son pastores, y si hay algún ‘buey corneta’, bueno, siempre hay alguno en cualquier familia. Pero yo estoy conforme, puedo hablar claro con ellos».

Y detalla: «El otro día vinieron los seminaristas de Cataluña y vi hombres normales, con inquietudes serias. No eran tontitos. Con estos seminaristas la cosa va bien. España está yendo adelante. Hay problemas, como en todos lados, hubo que pedir a algún obispo que se fuera, pero eso pasa en todos los países. El señor presidente del episcopado [Juan José Omella, cardenal arzobispo de Barcelona], merece todo el respeto, es un señor».

Sobre el papel de la Iglesia en la situación política de Cataluña habla de que en algunos países y regiones «han obtenido estatutos preferenciales como modo para resolver estos problemas». Los periodistas le recuerdan que «Cataluña ya goza de una amplísima autonomía legal y el problema es que una parte importantísima de la población rechaza el movimiento secesionista». El Papa no tiene solución y dice, simplemente: «Busquen la manera de resolverlo».

A la Iglesia en Cataluña le pide «estar encarnada. Si no está encarnada no va bien, tiene que acompañar a su pueblo. Lo que no puede la Iglesia es hacer propaganda por un lado o por otro sino acompañar al pueblo».

¿Y los curas que animan al independentismo? «Lamentablemente, cuando la identidad sacerdotal se despista un poquitito se te va a la política. Cuando el cura se mete en política, no va bien… Tú eres un pastor. Tienes que ayudar a la gente a que hagas buenas opciones. Acompañar. Pero no ponerse a político. Si quieres hacer política, deja el sacerdocio y métete a político», responde el Papa.

La inspección de los seminarios españoles: no es «para jorobar»

Sobre la inspección que el Papa ha ordenado en los seminarios de toda España, puntualiza: «No es una investigación. Es una visita normal que realiza la Congregación del Clero para ver cómo hacen las cosas, con ánimo de ayudar siempre, no de inspeccionar para jorobar. No es el único país donde se ha hecho. Probablemente se hace por el pedido de algunos obispos, no sé. La realizan dos uruguayos que valen oro, de lo mejorcito de América Latina».

Su función, dice, es investigar la estructura. «Por ejemplo, si son tres chicos, eso no es un seminario. Un seminario tiene que tener un número mínimo y un número máximo de seminaristas… Tienen que tener una disciplina, etc.»

La relación de España y América Latina

Francisco luego reconoce que entre los países de Europa que ayudan en América Latina, «en primer lugar está España, ciertamente. Para América Latina, España sigue siendo la Madre Patria. No es lo mismo la inmigración italiana o yugoslava que la migración española. Los españoles llegan a América taconeando en el buen sentido. Eso hay que recuperarlo siempre».

Sobre la presencia de España en América, comenta sobre la conquista. «Evidentemente que ahí se mató gente, evidentemente que hubo explotación, pero también los indios se mataron entre ellos. El ambiente de guerra no lo exportaron los españoles. Y la conquista fue de todos. Yo distingo colonización de conquista. A mí no me gusta decir que España conquistó. Discutible, todo lo que vos quieras, pero colonizó. Si uno lee las directivas de los reyes españoles de la época sobre cómo debían actuar sus representantes, ningún rey de ningún otro país hizo tanto. España se metió en el territorio. España entró en el territorio, otros países imperiales se quedaron en la costa. España no pirateó. Eso hay que tenerlo en cuenta. Y detrás de esto hay una mística. España sigue siendo la Madre Patria, algo que no todos los países pueden decir».

Distinguir populismos y popularismos

Después propone «distinguir populismos de popularismos. Populismo es cuando una idea agrupa a un pueblo y te lo sistematiza bajo una sola idea. Lo hizo Hitler. Los populismos son dictatoriales. El fascismo y el nazismo son populismos que nacen y terminan mal».

En cambio, detalla, «el popularismo es el gobierno popular de todos. Es cuando el pueblo se expresa con sus valores mejores, históricos, folclóricos. No es que los camioneros tomen el poder, sino que los valores del pueblo estén presentes. Lo mejor que tiene el pueblo es su historia y su política. En cambio, el populismo mete una idea y te reagrupa al pueblo bajo esa idea… Los populismos tienden a limpiezas étnicas de algún sector. Son selectivos».

Pero el popularismo también tiene riesgos, como «dirigentes ‘chantapufi’ que aprovechan la ocasión y engañan al pueblo». De nuevo pone el ejemplo del joven Hitler. «Von Papen presenta a un chico joven, Adolfito, que comienza a tomar poder. Y va haciendo ver qué pasos da para consolidarse en esa idea populista. Sirve como aviso para la Europa actual: «Cuidado con esto».

Cambios en la normativa del Opus Dei

Preguntado por los cambios de estructura que pide al Opus Dei, matiza que «no es una cuestión sólo del Opus Dei, sino de las prelaturas personales» (en realidad, hoy por hoy, el Opus Dei es la única prelatura personal que existe en el organigrama de la Iglesia).

«Se estudió la cosa y se dijo, «que vaya la prelatura a la Congregación del Clero». Lo hice dialogando con ellos. Además, soy amigo desde la Argentina de Mariano Fazio (vicario general del Opus Dei). Ha sido una cosa serena y normal hecha por canonistas, trabajaron incluso canonistas del Opus en el proceso».

Luego, el Papa detalla: «Algunos por una parte decían «¡Por fin el Papa les dio a los del Opus…!» ¡No les di nada! Y otros, de otra parte, decían «¡Ah, el Papa nos invade!». Nada de eso. La medida es una reubicación que había que resolver. No es correcto agigantar la cosa, ni para hacerlos víctimas, ni para hacerlos reos que recibieron castigos. Por favor. Soy muy amigo del Opus Dei, los quiero mucho y trabajan bien en la Iglesia. El bien que hacen es muy grande».

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *