Tras detener al obispo Rolando y a sus periodistas, el régimen de Ortega cierra su Facebook

admindiciembre 30, 202214min230
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El régimen sandinista de Nicaragua parece muy preocupado por la capacidad de comunicación de la diócesis de Matagalpa. El único país latinoamericano con un obispo en la cárcel -Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa y administrador de Estelí- no sólo ha detenido a sus periodistas diocesanos, sino que ha cerrado el Facebook de la diócesis.

Primero detienen al obispo, luego a sus periodistas

Cuando el obispo ya llevaba muchas semanas encarcelado, en la noche del domingo 11 de diciembre la Policía detuvo a dos periodistas católicos que trabajan con la diócesis, Manuel Antonio Obando Cortedano, jefe de medios de la diócesis de Matagalpa y Wilberto Artola, periodista del canal digital TV Merced (cerrado por las autoridades en junio), también de la diócesis. Desde ese día no se sabe nada de su paradero. Algunos suponen que están con otros presos políticos del régimen en la cárcel de El Chipote.

Obando y Artola, periodistas católicos de Matagalpa detenidos en Nicaragua,

Obando y Artola, periodistas católicos de Matagalpa detenidos en Nicaragua, colaboradores en la prensa diocesana y con el obispo Rolando.

Después se ha comprobado que enseguida dejó de estar operativo el Facebook de la diócesis de Matagalpa, que tenía un gran impacto. «Han censurado la página oficial de Facebook de la Diócesis de Matagalpa», señaló el grupo virtual Católicos En Línea Matagalpa-Nicaragua a través de esa misma red social.

Esa cuenta indicó que la página de Facebook de la diócesis de Matagalpa «no está disponible» desde el 14 de diciembre pasado, tres días después de arrestar a los periodistas diocesanos. La cuenta, dice Católicos En Línea Matagalpa, contaba con más de 200.000 seguidores, 129.000 ‘me gusta’ y difundía las actividades del obispos y los sacerdotes de la diócesis.

Dos millones de católicos sin acceso a su pastor

El 10 de enero se pudo ver al obispo Rolando, vestido de civil, en el banquillo de los acusados: se le atribuyen «delitos de conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional y propagación de noticias falsas a través de las tecnologías de la información y la comunicación en perjuicio del Estado y la sociedad nicaragüense».

Básicamente, se le castiga por criticar al régimen y, dicen muchos, para demostrar a todo el país que nadie está a salvo, que si detienen a un obispo pueden detener a cualquiera. Sirve también para intentar amedrentar a la Iglesia, última voz libre en Nicaragua después de que se hayan cerrado muchos medios y encarcelado a opositores y voces críticas.

Con el obispo Rolando encarcelado, quedan sin acceso a su pastor los 630.000 católicos de Matagalpa y también el millón 400.000 de Estelí, diócesis que pastorea como administrador apostólico. Es decir, 2 millones de católicos.

La Policía de Nicaragua la dirige Francisco Díaz, consuegro de Ortega.
La Fiscalía del país la dirige la antigua guerrillera sandinista Ana Julia Guido.

Sacerdotes encarcelados y otros exiliados

Estas autoridades han encarcelado también a los sacerdotes Ramiro Reynaldo Tijerino Chávez, José Luis Díaz Cruz y Sadiel Antonio Eugarrios Cano; al diácono Raúl Antonio Vega González, a los seminaristas Darvin Esteylin Leiva Mendoza y Melkin Antonio Centeno Sequeira, y al camarógrafo Sergio José Cárdenas Flores, que trabajaba con la diócesis. También ellos se supone que están en El Chipote.

En su informe de fin de año, la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada calcula que hay, además, «al menos 10 clérigos a los que el gobierno impide regresar al país”.

Precisamente, son sacerdotes nicaragüenses exiliados los que en Nochebuena difundieron un mensaje de Navidad para el pueblo de Nicaragua, exhortándolos a no perder la esperanza y no caer en la desilusión. Lo publicamos íntegro.

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MENSAJE DE NAVIDAD DE “SACERDOTES NICARAGUENSES EN EL EXILIO”. AL PUEBLO DE DIOS EN NICARAGUA, Y A LA DIÁSPORA, HOMBRES Y MUJERES DE BUENA VOLUNTAD

El pueblo que caminaba entre tinieblas vio una gran luz (Is 9,1).

Con ocasión de la celebración del nacimiento del Hijo de Dios, donde celebramos la cercanía de Dios con la humanidad, tiempo de oración, solidaridad. Nosotros, sacerdotes nicaragüenses que vivimos en el exilio forzado, queremos dirigirnos al Pueblo Santo de Dios en Nicaragua y a los que viven en la diáspora, experimentando en carne propia el temor, soledad, incertidumbre, bajo la represión y el sometimiento injusto de un sistema cruel.

Nuestras oraciones y solidaridad con los miles de nicaragüenses forzados a abandonar el país: migrantes, exiliados, desterrados, que lejos de su tierra experimentan la soledad, y el dolor de no poder estar con los suyos.

Sin embargo les invitamos a verse reflejados en la Sagrada Familia de Nazareth, que fueron los primeros en huir al exilio para salvaguardar su vida y libertad de quienes le buscaban para matar al Niño Jesús.

Como Pastores alzamos la voz, por los sin voz, por los más de 200 presos de conciencia, incluyendo a nuestros hermanos sacerdotes, quienes lo único que hicieron fue soñar por una patria donde se respetara: la libertad, la justicia, la democracia, derechos humanos y un nuevo país en donde todos nos miráramos como hermanos.

Animamos a todo el Pueblo Católico de Nicaragua, en especial a los feligreses de nuestras Parroquias donde servíamos, a no perder la esperanza y no caer en la desilusión. Dios siempre puede más.

Nos dirigimos a ustedes, familias de Monseñor Rolando (José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa), los reos, de los sacerdotes. Sabemos que se han sentido solos, no lo están. Miles de personas desde dentro y fuera oramos por ustedes. Dios, aunque pareciera que no responde nuestra plegaria, está muy cerca de nosotros.

Sabemos de su dolor y lágrimas, por el injusto encarcelamiento de sus familiares. Ese dolor es asociado al de la Virgen, que de manera incruenta también sentía el dolor, pero supo callar y esperar el tiempo perfecto de Dios.

Sigan adelante y esperemos la respuesta de Dios a nuestras plegarias y anhelos de libertad de todos, porque son inocentes. Alabamos su gran testimonio de valentía y dignidad. Ellos son pecadores, como todos los somos, pero nunca han cometido delito para guardar prisión.

“Dios no nos decepciona hermanos y siempre está con nosotros, por eso es posible el bien, la bondad y la verdad y la justicia, como caminos que nos acercan a Belén” (Mensaje navideño del colegio de consultores, a sacerdotes, fieles laicos, hombres y mujeres de buena voluntad de la diócesis de Estelí, 22 diciembre de 2022).

Hermanos, el Señor en el pesebre de Belén es la luz que ilumina las tinieblas y nos devuelve la esperanza, “y por ahí regresarán los libertados por Yahveh, llegarán a Sión dando gritos de alegría y felicidad, los acompañarán y ya no tendrán más pena ni tristeza” (Is 5,10).

Invocamos la intercesión maternal de la Madre de Dios la Purísima, Patrona de nuestra Nación, para que siga acompañando con su protección a todo el Pueblo, que, con anhelo y Esperanza, esperamos el retorno de una sociedad: justa, pacífica, en que podamos recrearnos juntos como hermanos en una sola familia nicaragüense.

Dado en el exilio a los 24 días del mes diciembre de 2022.

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400 ataques contra la Iglesia en Nicaragua desde 2018

En noviembre de 2022, la investigadora Marta Patricia Molina presentó un informe sobre ataques del régimen sandinista contra la Iglesia en los últimos meses, que van aumentando. Molina dice que el régimen ve que «la Iglesia como institución es el último bastión que ha quedado en la lucha cívica en Nicaragua y la dictadura la está viendo como una amenaza, porque los sacerdotes y obispos siguen denunciando las arbitrariedades”.

Según su informe, desde el 2018 a octubre de 2022 se produjeron 396 agresiones contra la iglesia católica de Nicaragua, de las cuales 127 ocurrieron de enero a noviembre de 2022, los meses de mayor presión. La autora contabiliza desde pintadas groseras o amenazadoras en templos, a profanaciones e insultos, amenazas de muerte, ataques armados, encarcelamientos, destierro de religiosos y prohibición de actividades religiosas, entre otras.

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