Francisco sobre Benedicto XVI: «Sentimos gratitud a Dios por haberlo dado a la Iglesia y al mundo»

admindiciembre 31, 20224min210
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El Papa Francisco quiso mantener su agenda para este último día del año, tras la muerte de Benedicto XVI, y celebró el rezo de Vísperas y el Te Deum en acción de gracias por el año que se despide.

«Hablando de amabilidad, nuestro pensamiento se dirige espontáneamente al queridísimo Papa emérito Benedicto XVI, que nos dejó esta mañana. Con emoción recordamos su persona tan noble, tan amable. Y sentimos tanta gratitud en el corazón: gratitud a Dios por haberlo dado a la Iglesia y al mundo; gratitud a él, por todo el bien que ha hecho, y sobre todo por su testimonio de fe y oración, especialmente en estos últimos años de su vida retirada», comenzó diciendo Francisco.

«Solo Dios conoce el valor y la fuerza de su intercesión, de sus sacrificios ofrecidos por el bien de la Iglesia«, fueron las palabras del Papa Francisco en la celebración de las primeras vísperas de la solemnidad de María Santísima Madre de Dios, en la Basílica de San Pedro.

La amabilidad como antídoto

El Papa continuó su homilía proponiendo la amabilidad como «antídoto contra algunas patologías de nuestras sociedades»: «Contra la crueldad, que lamentablemente puede insinuarse como veneno en el corazón y envenenar las relaciones; contra la ansiedad y el frenesí distraído que nos hacen concentrarnos en nosotros mismos y aislarnos de los demás. Estas ‘enfermedades’ de nuestra vida cotidiana nos vuelven agresivos e incapaces de pedir ‘permiso’, o ‘disculpe’, o simplemente decir ‘gracias'», expresó.

En este sentido, el Pontífice animó a practicar la amabilidad en las situaciones más sencillas de la vida: «Cuando nos encontramos con una persona amable en la calle, o en una tienda, o en una oficina, nos quedamos asombrados, nos parece un pequeño milagro, porque lamentablemente la amabilidad ya no es muy común. Sin embargo, gracias a Dios, aún quedan personas amables, que saben dejar a un lado sus preocupaciones para prestar atención a los demás, regalar una sonrisa, una palabra de aliento, escuchar a alguien en quien hay que confiar, desahogarse», ha afirmado.

Francisco ha deseado «a todos a que crezcamos en esta virtud: la amabilidad. La experiencia enseña que, si se convierte en un estilo de vida, puede crear una sana convivencia, puede humanizar las relaciones sociales, disolviendo la agresión y la indiferencia». 

Al terminar el rezo de vísperas, el Papa Francisco se dirigió en su silla de ruedas a la Plaza de San Pedro para visitar el nacimiento situado en el centro.

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