Cardenales y obispos sobre Benedicto XVI: «Buscó siempre la Verdad con pasión y lucidez intelectual»

adminenero 2, 202333min160
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La muerte de Benedicto XVI, ocurrida este 31 de diciembre a los 95 años de edad en su residencia del monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano, está concitando todo tipo de reacciones a lo largo y ancho del mundo. Algunos de los que no han querido faltar a recordar y elogiar la figura de este gran Papa fallecido han sido sus hermanos en el episcopado. Muchos de los cuales trabajaron estrechamente con él.

España

«Agradecemos su profundo ministerio como Papa, sus escritos teológicos y su profundo amor a la Iglesia», ha dicho el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española.

«Que desde la Casa del Padre siga mirando con ternura a nuestro mundo y a cada uno de nosotros que ruega al Padre para que la paz y la concordia reinen entre nosotros, para que no nos desviemos del camino que conduce al encuentro con el Dios hecho hombre», añadió.

El cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid, tuvo palabras de afecto para quien fuera el Papa y a quien acompañó durante el histórico viaje a la capital de España para participar en la Jornada Mundial de la Juventud

«Si algo ha caracterizado su larga vida (…) es, sin duda, su vocación de ser cooperador de la Verdad: de la Verdad de Dios revelada en Cristo para la Salvación del hombre. Cooperador de la Verdad, buscándola con pasión del corazón y con lucidez intelectual de una mente inquieta», comenta en un artículo.

«Se vivía entonces en aquel ambiente universitario tan provocador como fue el mayo del 68 del pasado siglo: una verdadera encrucijada en la historia de la Iglesia y del mundo. ¡Cuánto ha ayudado a las generaciones de jóvenes universitarios de aquel dramático momento histórico a encontrar el camino de la verdad con mayúsculas su fascinante tratado sobre Introducción al cristianismo! ¡A encontrar al Dios vivo más allá, aunque no en contra, del Dios de los filósofos!», afirma Rouco.

El arzobispo emérito recuerda las visitas del Papa a España, en las que le tocó acompañarle de cerca. «En la homilía de la plaza del Obradoiro, el 6 de noviembre de 2010 afirmaba: ‘Solo Él es absoluto, amor fiel indeclinable, meta infinita que se trasluce detrás de todos los bienes, verdades y bellezas admirables de este mundo: admirables pero insuficientes para el corazón del hombre. Bien comprendió santa Teresa cuando escribió ‘Solo Dios basta», relata.

«Al despedirse de España, al concluir la Jornada mundial de la Juventud de Madrid, el 21 de agosto de 2011, nos decía: ‘España es una gran nación que, en convivencia abierta, plural y respetuosa, sabe y puede progresar sin renunciar a su alma profundamente cristiana y católica’ y que ‘los jóvenes responden con diligencia cuando se les propone con sinceridad y verdad el encuentro con Jesucristo único redentor de la humanidad'», señala.

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El cardenal Antonio María Rouco Varela acompañó al Papa durante su participación en la Jornada Mundial de Madrid de 2011. 

Y termina confiando en que el Papa esté ya con el Señor: «Rostro que habrá encontrado ya en la eterna contemplación de su infinita belleza. Así lo pedimos, unidos en la oración de toda la Iglesia por aquel que siempre se consideró ‘su humilde trabajador en la viña del Señor'», concluye.

El cardenal Antonio Cañizares, arzobispo emérito de Valencia, trabajó de cerca con Ratzinger. El alemán le creó cardenal y en 2008 lo nombró Prefecto de la Congregación para el Culto Divino. «Aprendí mucho con él, en dos sentidos, teológica y humanamente. Era de una cordialidad exquisita. Prestaba total atención a cada una de las intervenciones y tenía en cuenta todas las aportaciones (…). Era cordial en todo momento, incluso en las comidas, sin hacer distinción entre los colaboradores, ya fueran cardenales, obispos o sacerdotes, como yo. Eso habla muy bien de la sencillez de un hombre que estaba al lado de su equipo de trabajo», relata en una entrevista para ABC.

Cañizares elogia su sabiduría. «La referencia que hizo de sí mismo en las primeras palabras de su pontificado le definen totalmente: ‘Un humilde trabajador de la viña del Señor’. Es el mejor perfil que se puede hacer de él. Y lo dejó claro cuando dijo que no tenía un programa propio, sino que asumía el programa que Dios tiene para la Iglesia. No he conocido a un hombre más sabio, más inteligente que él y sin embargo más humilde», expresa.

Y concluye con la hoja de ruta del papado de Benedicto XVI. «También dijo algo muy importante, que se está olvidando, que es Dios quien lleva la Iglesia. Con su renuncia la dejó en manos de Dios. Y por eso se retiró a un monasterio de vida contemplativa. En la última visita que le hice me recordó que hay que poner a Dios por encima de todo porque así la Iglesia transparenta el cielo a toda la humanidad», comenta.

Otro de los obispos españoles que le han querido recordar ha sido Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid. «Un sencillo y provechoso homenaje a Benedicto XVI, en la hora de su muerte, sería leer o releer su Informe sobre la fe. Primero, por agradecerle esta profecía luminosa, cuyo armazón teológico ha manifestado una gran solidez con el paso del tiempo (…). Segundo, porque su lectura permite comprender las raíces y las razones que han guiado importantes desarrollos pastorales y magisteriales del pontificado de su predecesor y del suyo propio: la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica y documentos como Veritatis splendor o Fides et ratio», comenta en un artículo.

«Todo este camino de recepción del Concilio se halla nuclearmente en germen en este libro, sin duda histórico, obra de un lúcido profeta y buen pastor valeroso, a quien Dios tenga en su seno», afirma.

América Latina  

El cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, escribió el mismo día del fallecimiento del Papa, una extensa carta. «Con la inteligencia que recibió de Dios supo enseñarnos que en la doctrina siempre hay un contenido que permanece y otro que va cambiando en cada circunstancia, con lo cual nos dio una herramienta muy valiosa para la sana aplicación del Concilio Vaticano II (al hablarnos de la hermenéutica de la continuidad, ver Discurso diciembre de 2005). De forma extraordinaria nos dejó magníficas Encíclicas de las virtudes de la Fe, la Esperanza y la Caridad.

«La Iglesia Universal hoy agradece al Señor el habernos dado un gran Papa, teólogo y maestro, el dejarnos el ejemplo de la humildad de saberse colaborador de la verdad y el anuncio de Cristo», apunta. 

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El cardenal Aguiar Retes, de Ciudad Mexico, junto al difunto Benedicto XVI. 

Desde México, también, el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, ofrece misas estos días por Benedicto XVI «para que el Supremo Pastor le conceda ser partícipe de la gloria que aguarda a los humildes trabajadores de su viña (…). Benedicto fue un pastor generoso, un maestro preclaro y un sumo Pontífice de profunda espiritualidad», expresa.

Por su parte, el arzobispo de Guadalajara (México), José Francisco Robles Ortega, destaca la cercanía del Papa difunto. «Él siempre cuando hablaba con alguien le fijaba la mirada, pero no era una mirada inquisidora, ni una mirada pesada, era una mirada amable, dulce, cercana (…). Tras la renuncia no se dedicó a vacacionar sino que siguió en oración», relata.

«Como Papa le tocó prestar su servicio en un contexto sumamente complicado en el sentido del avance tan rápido y significativo del secularismo y su aporte en ese contexto fue reafirmar las verdades de la fe cristiana católica sin negociar, sin ceder y esto le acarreó a él muchas críticas, muchos malos entendidos, sin duda muchos sufrimientos, pero él supo mantenerse firme en la fe», afirma.   

El presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), Miguel Cabrejos Vidarte, da gracias a Dios por su vida y por su «fecundo legado teológico y pastoral, muy bien expresado en su lema episcopal: ‘Colaborador de la verdad’ (…). Nos animó a reflexionar sobre los retos de la fe cristiana en nuestro continente y a ayudar a los fieles cristianos a vivir su fe con alegría y coherencia, a tomar conciencia de ser discípulos y misioneros de Cristo, enviados por él al mundo para anunciar y dar testimonio de nuestra fe y amor», expresa. 

Luis José Rueda Aparicio, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, destacó el aporte del Papa a la historia de la Iglesia. «El humilde trabajador de la viña del Señor ha regresado a la casa del Padre. Estamos convencidos de que su luz brillará por mucho tiempo, su profundidad teológica, su libertad interior, su búsqueda permanente de la verdad en la persona del Hijo de Dios, su coherencia de vida, son para nosotros un legado evangelizador que nos anima a amar y a servir, guiados siempre por el Espíritu Santo.

El arzobispo de Medellín (Colombia), Ricardo Tobón recordó al Papa que lo eligió para su cargo actual. «Fue un pontífice de una gran altura, de una seriedad en todas sus posiciones y conceptos, muy preocupado por la realidad del ser humano, muy cercano a todos, especialmente a la gente sencilla», destacó. 

El arzobispo de Barranquilla (Colombia), Pablo Emilio Salas, le dio las gracias. «Tengo con él un profundo agradecimiento, fuera del que brota de la fe, que es quizá, la relación más importante que nos une, el reconocerle a él como representante del Señor aquí en la Tierra y que representa la figura de Pedro entre nosotros», dijo.  

El cardenal Daniel Sturla, de Montevideo (Uruguay), habló del difunto Pontífice en una rueda de prensa. «Si nosotros vemos la historia de la Iglesia encontramos personalidades extraordinarias, que aportaron mucho desde sus estudios, desde su obra teológica: san Agustín, santo Tomás, entre los más grandes. Creo que Benedicto XVI está entre los teólogos más grandes que ha tenido la Iglesia en su historia. Y ha sido Papa, lo que hace más relevante su figura aún», añadió.Para Sturla «era un Papa que estaba en diálogo con la cultura, porque estaba muy abierto al diálogo con creyentes y no creyentes. En ese sentido, seguramente, Uruguay le haya resultado interesante».

«Creo que él ha sido un Papa que nos ha advertido sobre esta dictadura del relativismo, como él la llamaba. Es decir, que en muchos temas se absolutiza lo relativo y se hace casi un dogma. Y él dice que el hombre debe ser un buscador de la verdad, pero con la conciencia de que puede encontrar lo verdadero; no es un eterno buscador que ve frustrado, sino que la encuentro en Cristo y en todas las verdades filosóficas que acercan a Jesús», comenta.

Estados Unidos

«Su vida y su pontificado se basaron en una fe profunda y permanente y en un historial extraordinario de erudición teológica», dijo el cardenal de Boston, Seán Patrick O’Malley. «En todas mis interacciones personales con el Papa Benedicto XVI, lo encontré como un líder comprometido, reflexivo en sus decisiones y siempre comprometido con la misión de la Iglesia. Extrañaré al Papa Benedicto».

omalley3«Su vida y su pontificado se basaron en una fe profunda y permanente y en un historial extraordinario de erudición teológica», dijo el cardenal de Boston, O’Malley.

El cardenal de Nueva York, Dolan, pidió a las parroquias de la archidiócesis que ofrecieran una Misa por Benedicto XVI, «por la misericordia del Buen Señor sobre su alma misericordiosa, y en acción de gracias por su vocación como Sucesor de San Pedro. ¡Que los ángeles lo conduzcan al paraíso!«

«Se podría decir que esta es la caída definitiva del telón del Vaticano II«, dijo el obispo Robert Barron, de la diócesis de Winona-Rochester en Minnesota. «La forma en que vivió los últimos 10 años fue probablemente la forma en que quería vivir su vida«, añadió. 

Alemania 

«Es una gran pérdida. Su pontificado y sus muchos años de labor episcopal serán recordados vívidamente», afirmó en un comunicado la Conferencia Episcopal Alemana. Junto a él se publicó un obituario de su presidente, Georg Bätzing. El texto recuerda cinco facetas del Papa difunto: académico apasionado y maestro de teología, la de pastor convencido y persuasivo, la de peregrino, la de filántropo y la de hombre de oración. 

También desde Alemania llegó la reacción de uno de los colaboradores y alumnos más cercanos de Benedicto XVI. El prefecto emérito del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, cardenal Müller, describió al fallecido Joseph Ratzinger en una entrevista como «un hombre de gran sensibilidad, humor y humildad».

«En todas sus posiciones y todas sus tareas, fue un gran pensador y personalmente un cristiano creyente. Él es un verdadero Doctor de la Iglesia para hoy (…). Era una persona muy fina, muy sensible, divertida, humilde y sobre todo, un hombre de gran sabiduría como participante del amor de Dios», apunta.

Italia 

Los obispos italianos recordaron en un comunicado que «también en el momento de la debilidad humana, demostró la fuerza que viene de la fe en Cristo y la importancia de una relación profunda que nace de la plegaria del Espíritu Santo». «Su vida fundada sobre el amor fue un reflejo de su relación con Dios», destacaron. «El Papa invitaba a sentir la alegría de ser cristiano, porque Dios nos ama y espera que nosotros también lo amemos», concluyeron.

El que fuera portavoz de Benedicto XVI, y en la actualidad Presidente de la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger, el sacerdote Federico Lombardi, habló de una persona a la que conoció muy de cerca. «Si su predecesor nos había dado un precioso e inolvidable testimonio de cómo vivir en la fe una dolorosa enfermedad progresiva hasta la muerte, Benedicto XVI nos ha dado un hermoso testimonio de cómo vivir en la fe la creciente fragilidad de la vejez durante muchos años hasta el final. El hecho de haber renunciado al papado en el momento oportuno le ha permitido -y a nosotros con él- recorrer este camino con gran serenidad», dijo.

Lombardi se queda con el libro de Jesús de Nazaret. «De las muchas cosas que se pueden recordar de su pontificado, la que sinceramente me pareció y me sigue pareciendo más extraordinaria fue que precisamente en esos años consiguió escribir y completar su trilogía sobre Jesús. ¿Cómo podía un Papa, con las responsabilidades y preocupaciones de la Iglesia Universal, que en realidad llevaba sobre sus hombros, llegar a escribir una obra como esa? Ciertamente, fue el resultado de toda una vida de reflexión e investigación», comentó.

El ex portavoz vaticano recuerda muy bien una imagen de Benedicto XVI. «Cuando me pidieron que resumiera la historia del pontificado de Benedicto XVI con un episodio, recordé la Vigilia de oración durante la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid en 2011 (…). Era de noche, la oscuridad se hacía más densa cuando el Papa comenzó su discurso. En un momento dado, se desató un auténtico huracán de lluvia y viento (…). Sus colaboradores pidieron al Papa que saliera y se pusiera bajo techo, pero él no quiso. Permaneció paciente y valientemente sentado en su lugar en el escenario abierto, protegido por un simple paraguas que ondeaba al viento», recuerda.

«Toda la inmensa asamblea siguió su ejemplo, con confianza y paciencia. Al cabo de un rato, la tormenta amainó, dejó de llover y se impuso una gran e inesperada calma. Las instalaciones volvieron a funcionar. El Papa terminó su discurso y la maravillosa custodia de la catedral de Toledo fue llevada al centro del escenario para la adoración eucarística. El Papa se arrodilló en silencio ante el Santísimo Sacramento y detrás de él, en la oscuridad, la inmensa asamblea se unió en oración en absoluta calma», afirma.

Polonia 

El cardenal Stanisław Dziwisz, ex secretario de San Juan Pablo II y metropolitano emérito de Cracovia, confesó que el Papa polaco «no tomó ninguna decisión en el ámbito doctrinal sin consultar con el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe», que ocupaba en esos momentos Benedicto XVI.

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El cardenal Stanisław Dziwisz, ex secretario de San Juan Pablo II y metropolitano emérito de Cracovia, (a la izquierda de la imagen), trabajó muchos años cerca de Benedicto XVI.

«Su personalidad, su espiritualidad y sus extraordinarias capacidades intelectuales y sensibilidades se complementaron y dieron mucho fruto para el bien de la Iglesia. El Santo Padre Juan Pablo II no tomó ninguna decisión en el ámbito doctrinal sin consultar al Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que era también uno de los teólogos más destacados de nuestro tiempo», relata.

El cardenal destaca que Juan Pablo II y Benedicto fueron un regalo para la Iglesia. «La fidelidad y la estima recíproca que caracterizaron la colaboración de estas dos personalidades de la Iglesia edificaron al Pueblo de Dios, a los presbíteros, a los obispos y a las personas consagradas», apunta.

Irak

El cardenal Luis Rafael Sako, Patriarca de los Caldeos, los católicos de rito siríaco de Irak, alabó a Benedicto XVI en la agencia AsiaNews declarándolo «un hombre de Dios, con un rostro luminoso. Probablemente algún día será proclamado doctor de la Iglesia por todo lo que ha aportado en el campo de la teología. ¡Hoy no tenemos un erudito de su envergadura!»Sako dice que cuando los obispos iraquíes visitaron Roma en 2010, el hoy cardenal le propuso celebrar un Sínodo para todo Oriente Medio y «él aceptó inmediatamente con entusiasmo diciendo que ‘es una buena idea y le doy mi consentimiento’. Era también un hombre muy humilde y aunque no es bueno hablar tan pronto de santidad, fue un verdadero santo por lo que hizo» por la Iglesia. Sobre su renuncia, recuerda que él lo visitó poco antes, al ser elegido Patriarca. «Mirando a mi hermana me dijo que él también tenía una con la que estaba muy unido y que lamentablemente había fallecido».

India

El cardenal arzobispo de Mumbai, Oswald Gracias, de 78 años, representante de Asia en el actual Consejo de Cardenales, también alabó a Benedicto XVI. «Fue un gran apoyo para la Iglesia en Asia y para la Iglesia india en particular. Prestaba especial atención a la India y siempre estuvo muy cerca de mí. Fue él quien me nombró arzobispo y cardenal. Era un amigo personal; cuando yo no estaba bien de salud, se mantuvo constantemente en contacto conmigo y me enviaba mensajes de texto para decirme que estaba rezando por mí».El cardenal indio considera que «al igual que Pablo VI, Benedicto XVI llevó a su cumplimiento el Concilio Vaticano II. Como cardenal y luego como Pontífice completó lo que el Papa Juan Pablo II había sembrado y pensado sobre la Iglesia, sobre la dedicación, sobre la evangelización y sobre el ecumenismo. La historia juzgará muy favorablemente su contribución al progreso de la teología. Sus libros sobre la vida de Cristo son muy esclarecedores. Siempre me asombra la variedad de temas que trató y la profundidad de su comprensión de las Escrituras. También son muy valiosos sus libros sobre liturgia»

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