El cardenal Pell era, ante todo, valiente: lo que repiten políticos y obispos al valorar su figura

adminenero 11, 202310min150
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La muerte del cardenal George Pell ha suscitado reacciones entre personalidades de la sociedad australiana y también en la Iglesia de todo el mundo. Ha muerto en Italia a los 81 años tras una operación de cadera, por un inesperado fallo cardíaco, quizá por reacción a la anestesia.

Pell, arzobispo de Melbourne desde 1996, de Sídney desde 2001 y cardenal desde 2003, era un hombre fuerte y decidido, que hacía declaraciones potentes sobre valores en Australia y que los políticos locales debían tener en cuenta. Tanto políticos como eclesiásticos, al valorar su figura, coinciden en señalar su coraje y firmeza.

De Roma a la cárcel, nunca dejó de expresarse

Fue considerado «papable» en el cónclave de 2013. Quizá por esa valentía y firmeza que todos reconocían, el Papa Francisco le incluyó en su consejo de los «nueve cardenales» asesores y luego le encargó reformar las instituciones económicas de la Santa Sede. Parece que ahí hizo enemigos entre quienes tenían cosas que ocultar y empezó un calvario de maquinaciones contra él.

Acudió a Australia a un juicio, acusado de abusos en circunstancias inverosímiles y un jurado le condenó. Entró en prisión en 2019 y estuvo trece meses encarcelado hasta que el Tribunal Supremo australiano le absolvió, en una sentencia dictada por unanimidad de los siete jueces que dejaba en evidencia la falta de pruebas. Escribió un libro sobre su experiencia vital y espiritual en prisión.

Primeros Ministros reconocen su gran liderazgo

Anthony Albanese, católico y actual Primer Ministro australiano, ha declarado: «Para muchas personas, particularmente de fe católica, este será un día difícil y expreso mis condolencias a todos los que hoy están de luto».

Ha declarado que el Departamento de Asuntos Exteriores australiano ayudará a llevar el cuerpo del cardenal para enterrarlo en la catedral de Sídney, después de su funeral en el Vaticano.

Tony Abbot, Primer Ministro de 2013 a 2015 y católico, es de los políticos que mejor ha hablado de Pell.

«Australia ha perdido a un gran hijo y la Iglesia ha perdido a un gran líder con el fallecimiento de George Pell», anuncia. En una nota que difundió en redes detalla: «Fue un defensor comprometido de la ortodoxia católica y un firme defensor de las virtudes de la civilización occidental. Como conservador eclesiástico y cultural, atrajo alabanza y abucheos de los sectores esperados. De hecho, fue un sacerdote muy pastoral que entendió la materia humana y era más que capaz de empatizar con los pecadores a la vez que daba consejo contra el pecado».

Abbot añade que «su encarcelamiento por cargos que el Tribunal Superior finalmente desestimó fue una forma moderna de crucifixión; al menos, para su reputación, una especie de muerte en vida».

Abbot, que de 2009 a 2015 fue líder del Partido Liberal, añade además: «Sus diarios de prisión deberían convertirse en un clásico: un buen hombre que lucha con un destino cruel y trata de dar sentido a la injusticia del sufrimiento».

John Howard, anglicano, que fue Primer Ministro de 1996 a 2007, hoy con 84 años, declaró: «La muerte del cardenal George Pell en Roma nos ha quitado una persona de enorme influencia, no solo en la Iglesia católica, sino en la nación en general». Y reconoció también: «Me gustaba y respetaba mucho al difunto cardenal. Su fallecimiento es una gran pérdida para la vida intelectual y espiritual de nuestro país».

Howard ha declarado también que «su fe profunda y apasionada le sostuvo durante más de 400 días en prisión por supuestos crímenes que muchos, yo incluido, creemos que nunca deberían haber llegado a juicio».

El cardenal australiano George Pell no sólo tenía libros, sino argumentos y valentía para exponerlos

El cardenal australiano George Pell no sólo tenía libros, sino argumentos y valentía para exponerlos.

Obispos australianos: líder valiente, decía la verdad

El arzobispo de Melbourne, Peter Comensoli, afirmó que Pell «fue un líder de la Iglesia muy importante e influyente, tanto en Australia como a nivel internacional, profundamente comprometido con el discipulado cristiano». Asegura que su pastoreo de Melbourne de 1996 a 2001 fue «un fuerte liderazgo en la fe católica y con buen gobierno».

Anthony Fisher, dominico y arzobispo de Sídney, habla de él en una detallada nota.

Lo considera «un buen sacerdote, un alma cristiana buena». Recuerda que su lema episcopal era «No tengáis miedo» y vivió como «hombre de coraje en días buenos y malos», que «confiaba en la divina providencia». «Sin miedo proclamó el evangelio y trabajó para explicar las enseñanzas de la Iglesia. Decía la verdad tal como la veía, no importa lo impopular o difícil que resultase».

Añade que su esfuerzo por hacer que la JMJ de 2008 se celebrara en Australia llevó a toda una generación «a responder al llamado de Cristo». Además, fue «autor de libros, columnista regular en periódicos, conferenciante y líder en la educación católica y erudito por derecho propio».

«Será recordado como un líder valiente que inspiró a muchos clérigos y fieles laicos de todo el mundo a proclamar a Cristo crucificado, resucitado y aún con nosotros», concluye el arzobispo Fisher.

El arzobispo de Perth, Timothy Costelloe, presidente de los obispos del país, añade que Pell «brindó un liderazgo fuerte y claro dentro de la Iglesia católica en Australia durante más de 25 años».

«Sus muchas fortalezas fueron ampliamente reconocidas, tanto en Australia como en todo el mundo, como atestiguan sus nombramientos en el Vaticano como Prefecto de la Secretaría de Economía y como miembro del Consejo de Cardenales, un grupo asesor del Papa Francisco», añade. «El impacto del cardenal Pell en la vida de la Iglesia en Australia y en todo el mundo se seguirá sintiendo durante muchos años».

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